Parque de los pinos
Es de visita obligada si estamos en Plasencia varios días, acercarse al Parque de Los Pinos.
Este parque es un gran espacio que alberga una gran diversidad de animales en semilibertad, la mayoría, pavos reales, ocas, patos y palomas, que nos acompañarán en el recorrido durante la visita.
Recordad que esta prohibido dar de comer a los animales, de eso ya se encargan los empleados del parque. Ademas, y es un consejo que os doy, porque lo he visitado muchas veces y tengo experiencia en ello, los pavos reales se ponen un poco pesaditos y si les das algo de comida, te siguen para que les des mas y mas, llegando a ponerse algunas veces un poco violentos. Sobre todo a los niños pequeños les puede intimidar un poco.
La superficie del parque es un montículo al norte de la ciudad, de echo, aquí arranca el acueducto que vimos en el reportaje anterior.
Ademas de los animales, podemos ver plantas de todo tipo, sobre todo pinos, que son quienes le dan el nombre, pero hay otras especies introducidas para darle vistosidad al entorno.
En la parte mas alta del parque, los mas pequeños tienen su espacio de juego, con toboganes y columpios.
Hay también una zona juegos sencillos hechos con piedras del río, pintadas a modo de pajarillos y animales del bosque, que la última vez que vine no estaba.
Cisnes bañera y puentes de madera completan el espacio de ocio de los pequeños.
Al lado, aseos perfectamente atendidos y limpios.
Al bajar cruzamos el puente de piedra, una simulación de los típicos puentes romanos o medievales.
El camino está bien definido por losas de pizarra y barandillas de madera, todo muy bien cuidado.
Al bajar cruzamos el puente de piedra, una simulación de los típicos puentes romanos o medievales.
Tengo que decir que lo visito desde hace ya varias décadas y siempre lo veo muy bien cuidado. Antes había algunos animales mas grandes, recuerdo haber visto avestruces y emús, pero con las nuevas leyes de protección de los animales ya no están, y es algo que es de agradecer.
A medio camino, antes de llegar abajo, hay una zona de mesas para descansar y reponer fuerzas, aunque verdaderamente, nunca he visto a nadie utilizarlas.
Un poco mas adelante, una curiosa pérgola de piedra, con bancos y una tímida fuente de agua, lugar excelente para hacernos la foto de recuerdo.
A medio camino, antes de llegar abajo, hay una zona de mesas para descansar y reponer fuerzas, aunque verdaderamente, nunca he visto a nadie utilizarlas.
Al otro lado de la ciudad, cruzando el río Jerte por el puente de Trujillo, podemos comenzar una ruta de senderismo uniendo varios parques en el recorrido.
La senda en realidad comienza un poco antes, pero eso ya lo vimos anteriormente, en el puente de San Lázaro.
Paseo Fluvial
Esta senda recorre la orilla izquierda del Río a contracorriente, y llega hasta el parque de la Isla, que veremos mas tarde. Ida y vuelta pueden ser aproximadamente unos 6 Km.Parque de los Cachones
Siguiendo la senda fluvial llegamos a este parque, en el siglo XIX era una explanada donde se celebraba la feria del ganado. El pintor Valenciano Joaquin Sorolla, se inspiro en ese mercado para su famoso lienzo titulado así, “El mercado”.
Lo primero que nos encontramos es un poste indicativo de la vista panorámica de la ciudad, con la identificación de cada uno de los monumentos que se ven desde aquí.
A continuación un kiosco elevado sobre el terreno, donde en verano los alumnos del conservatorio celebran conciertos y ensayan algunas piezas de música. En la parte inferior un chiringuito abre sus puertas en verano y extiende una gran terraza.
Como en todo parque, este también dispone de juegos infantiles, aparatos de gimnasia para mayores y el maltrecho embarcadero del club de piragüismo de Plasencia.
Seguimos la senda hasta un moderno puente muy colorido, que cruzaremos si queremos seguir nuestro camino al siguiente parque, “La Isla”.
O darnos la vuelta, coger el coche para llegar al parking gratuito de la isla, y desde allí, continuar nuestra visita. Yo opté por la segunda opción.
Parque de “La Isla”
Este parque sigue paralelo al rio, dejándo su curso natural a un lado y un canal que alimentaba el molino al otro.En épocas de menos afluencia de gente, es un parque tranquilo, donde pasear y relajarse paseando por los caminos de tierra es lo mas apreciado.
Llegándo al final, vemos la compuerta que divide las aguas dirigiéndolas hacia el canal, y al fondo, el viejo “puente nuevo” ya en desuso para el tráfico rodado.


























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