La Peña Buracá (o canchal de los dos ojos)

 Peña Buracá


    La Peña Buracá o canchal de los dos ojos, es un yacimiento arqueológico del la época tardo-romana o del alto medievo.
    Aunque para acceder a este lugar, hay que dirigirse al municipio de Piedras Albas, la verdad es que pertenece al término municipal de Alcántara. 
    El yacimiento comprende unas cuatro hectáreas de restos arqueológicos, en el que destacan, además de la citada roca, una necrópolis y un conjunto de lagares. 

    Aún queda mucho por descubrir, por lo que para proteger las futuras investigaciones, en 2018 el yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica. 


    En una primera identificación se creyó que se trataba de un santuario prehistórico, pero estudios mas exhaustivos dicen que pudiera tratarse de un asentamiento para la extracción de piedras graníticas para los molinos.



    Su nombre se debe al trabajo que presenta uno de sus lados, que muestra dos cavidades de gran tamaño, conocidas como “ojos”. Se cree que en principio se pudo utilizar como eremitorio. Pero la ejecución sucesiva de trabajos sobre la propia roca, nos indican que se ha ido transformando, tal vez porque habría asumido distintos usos a lo largo del tiempo.


    Una segunda peña, a escasos metros de la Peña Buraca, presenta también marcas correspondientes a una cubierta y un anclaje de entreplanta. 
    En todo el conjunto, se alzan tres lagares rupestres con sus dos elementos característicos, la plataforma para prensar y pisar y la cubeta para recoger el líquido. 



Decenas de tumbas rupestres de muy diversa estructura se abren en los terrenos que circundan la Peña Buraca.
    Piedras Albas es, con una extensión de tan solo 4,5 km², el municipio más pequeño de la provincia de Cáceres. En consecuencia, apenas posee más término municipal que el casco urbano y su dehesa boyal. El término de Piedras Albas está enclavado en el de Alcántara, por lo que la mayoría de los terrenos rústicos, incluido este yacimiento, pertenecen a Alcántara. 
                


    El lugar está enclavado en el parque natural del Tajo internacional, en plena dehesa extremeña. Por lo que no es difícil encontrarnos con el ejemplar mas típico de este lugar, el cerdo Ibérico. 

    Para ir a la Peña Buraca, hay que ir a Piedras Albas y desde el camino que sale al norte de la plaza de Portugalillo, seguir un desvío, bien indicado y recorrer algo mas de un kilómetro hacia el norte.


Coria, guardián del tesoro.


Orígenes.

    Coria, fue fundada antes de que los romanos ocuparan la península ibérica, es un municipio extremeño situado al noroeste de Cáceres. Fue conocida como Cauria, los romanos le darían su actual nombre en latín, CAVRIUM.

    Amurallada, se accede al interior por cuatro puertas.

    Llego a la Plaza de España, con el ayto. viejo y una escultura dedicada al toro, me recuerda la tradición de este pueblo y a sus Fiestas populares en honor a San Juan Bautista donde es el principal protagonista. 

    Al lado, la biblioteca municipal Rafael Sánchez Ferlosio novelista, ensayista, gramático y lingüista español.

    Paseando por sus calles llenas de palacios y casas señoriales me topo con El Castillo de los duque De Alba. 

    Fortaleza Construida en el siglo XV entre 1472-1478 por el arquitecto Juan de Carrera, por orden de los duques de Alba y marqueses de Coria.

La muralla, de origen romano con añadidos árabes y medievales, se conserva en su práctica totalidad. Cuenta con cuatro puertas, dos romanas y otras dos posteriores.

    Las estrechas calles crean un laberinto que se abre en plazas mas o menos grandes, una de ellas me lleva a la catedral. Gótica de transición, con importantes añadidos platerescos por Pedro de Ybarra y barrocos en la Torre-campanario diseñada por Manuel de Lara Churriguera. 

    A mi izquierda el palacio episcopal, convertido hoy en un hotel de lujo.

    Entramos por el claustro originalmente mudéjar del siglo XIV, luego sustituido por el actual gótico, a mediados del siglo XV. 

    En su interior guarda una magnífica colección de pintura, escultura y orfebrería, en la que destaca el retablo mayor del siglo XVIII con tallas de Alejandro Carnicero.

    Así como los dos órganos, el mayor y el menor, situados uno a cada lado y casi enfrente.

    Hay que destacar también el coro, con una sillería mudéjar de nogal del siglo XV, cerrado por una verja del siglo XVI.
    En el centro el facistol, obra barroca del siglo XVIII.

    Así como la reja de la capilla mayor de los siglos XVI y XVIII y los retablos de las Reliquias y de San Pedro de Alcántara.

    Su construcción actual, sobre el solar anteriormente ocupado por la original catedral visigoda, posteriormente por la mezquita mayor de la ciudad y, como antecesora más cercana, por la anterior iglesia-catedral románica, se inició en el año 1498, finalizando ésta 250 años más tarde.

    Al lado se encuentra el Palacio de los duques de Alba, de los siglos XV-XVI. De estilo gótico-renacentista, Convertido en otro local de hostelería.

    Ya fuera de las murallas, en la Coria mas actual, sigo viendo casas señoriales y una de las esculturas del Cauriense, Jesús Díaz Montero, Machaco.

    Otros edificios son visibles en la ciudad de Coria, como el museo de historia ubicado en la antigua Cárcel Real, que no me dio tiempo a visitar por horario.

Museo de la historia

    El museo tiene sede en una antigua cárcel de la localidad.
    Fundado en 1999., su colección tienen un importante fondo arqueológico, con piezas prehistóricas, romanas y visigodas.
    En 2014 alcanzó los 18.522 visitantes anuales.



Podéis ver el reportaje que hice pinchando en este enlace.

Galisteo, un pueblo amurallado


    Desde la autovía EX-A1 de Navalmoral de la Mata a Coria, sorprende la vista de un pueblo amurallado con una torre que no es usual en tierras extremeñas. Se trata de Galisteo. 

Orígenes.

    Entre los siglos XIII y XIX, tuvo su gran época de esplendor cuando la villa fue capital del Señorío de Galisteo, en cuyo territorio se encontraban aldeas como Pozuelo de Zarzón, Guijo de Galisteo, Montehermoso y Carcaboso

    De su importante pasado queda en pie la muralla, de origen almohade, construida con cantos rodados y argamasa, que rodea completamente la parte antigua de la villa, conservándose el conjunto en muy buen estado.

    Junto a esta, se encuentra la torre del homenaje, conocida como la Picota y es considerada el mayor símbolo del municipio, ya que su silueta, se divisa desde bastantes km. antes de llegar al pueblo.

    Es una fortificación que los cristianos construyeron en el siglo XIV como parte del palacio sobre el alcázar almohade. Se llama así por el agudo remate en pirámide de base octogonal.

    La muralla, de 1200 m. De longitud, se puede recorrer en su totalidad por la parte exterior, 


accediendo al interior mediante tres puertas de la época de la reconquista. La puerta del Rey, la de Santa Maria y la De la Villa

    Sorprende en uno de los puntos del recorrido, una singular silla junto a la picota. El juez, se sentaba en ella y leía la sentencia al reo, de espaldas a este. Esto es el Pericutín

Intramuros.

    Intramuros encontramos el ábside mudéjar perteneciente a la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, construida en el siglo XIII, siguiendo esquemas del mudéjar románico de Castilla y León. Su ábside está formado por dos cuerpos superpuestos de arcos de ladrillo ciegos. 


    Y el campanario separado de la iglesia, sobre la muralla.

    La iglesia original fue construida en el siglo XIII y reformada en el XVI. La fachada es de estilo mudejar románico de Castilla y León.

    En 1991 el municipio fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.  De hecho, la gran mayoría de las casas de este municipio están dentro de la muralla. 

Me cuenta una de las vecinas que no deje de ver con detalle las agujas del reloj del ayto. y me confía que es único en España.

    Otra curiosidad que hace único a este pueblo, es el mosaico del suelo de la plaza mayor, en el que se reproducen algunas construcciones y emblemas típicos.

    Recorriendo las calles del casco histórico, llego a otra plaza, de menor tamaño pero no menos interesante, llena de rosales que le infieren un color especial.

    Volviendo al exterior de la muralla y en el punto mas alto, las vistas son excepcionales, desde este mirador, se observa el río Jerte con un puente medieval, de mediados del s. XVI, construido por los señores del lugar.

    Y una panorámica de la comarca del Alagón.

    Esta población perteneciente al Valle del Alagón, cruza la Vía de la Plata en su Camino Mozárabe a Santiago de Compostela. 

    Si queréis ver el reportaje que hice, pinchar en este enlace, que os llevará a mi canal de Youtube.

Garganta Bonal, Cáceres

    La garganta Bonal, desciende en picado desde la sierra de Tormantos hacia el valle del Jerte, formando espectaculares cascadas. Una de ellas es la del Caozo, aunque en esta ocasión, cuando fui a visitarla, en pleno verano, no traía agua. Hay que volver en primavera.


    Aquí os dejo un vídeo de esta visita, sin agua, en 2022.


...Y volví, dos años mas tarde, en primavera, que había llovido bastante.


Cascada del Caozo

    Dos años mas tarde, en 2024, he vuelto a ver la cascada de "El Caozo", este año ha llovido bastante, por lo que sabía que correría el agua. No me equivocaba.
    Hoy he vuelto y mirad como baja. Es abril y ha llovido bastante, por eso he decidido volver y enseñaros esta maravilla. Así da gusto. 
    Para mi sorpresa, he visto que han habilitado unos pocos de aparcamientos, no son muchos, entraran unos seis o siete coches, pero no harán falta más, no es una cascada muy masificada, como pudiera ser la Garganta de los Infiernos, en el río Jerte.


Coincidí con una excursión y por eso había más gente, de lo contrario, estaría yo solo.
    La ruta se inicia en la fuente, con una escalera de piedra que nos lleva a un puente metálico para salvar una pequeña garganta que se une a la nuestra.

    Tras un pequeño paseo, con una ligera subida de no más de 400 m. llegamos a la cascada. Hay un mirador desde el que nos podemos acercar un poco más a la cascada.
     Cuando corre el agua, es impresionante la fuerza con la que cae y el sonido que emite.

    No hay mucho más que ver, por lo que si os apetece caminar un poco y hacer piernas, os animo a que subáis hasta la cabecera.

    El camino no es muy largo pero si es empinado. El esfuerzo merece la pena. Aquí tenéis un video corriendo el agua, en todo su esplendor.

Cascada El Calderón.

    A la cascada Calderón se llega por un camino de cemento, en el cual está prohibida la circulación de vehículos, por lo que tenemos que dejar nuestro coche en la orilla de la carretera y caminar poco más de un Km.
    La ruta transcurre entre robles a derecha e izquierda, sin embargo, si alzamos un poco la vista, al fondo podemos ver el frondoso valle del Jerte, tan famoso por sus cerezos.

    Este camino se convierte mas adelante en una calzada de piedras construida a principios del s.XIII para hacer mas fácil el transito y transporte de aceitunas y cerezas a los pueblos donde había almazara y cooperativa. 
    Pocos metros antes de llegar a la cascada, nos encontramos con varias fuentes para refrescarnos y en tiempo de abundantes lluvias, chorreras que bajan de las zonas mas altas.




    Un cartel nos da una breve explicación de la zona.
    Pertenece a la garganta Bonal de los llanos, la misma que la cascada del Caozo que vimos hace unos día, pero está se localiza un poco mas arriba. La cascada no tiene mucha altura, pero el espectáculo del torrente de agua es fascinante.

     A parte del nuevo puente construido con tubos de cemento, todavía se puede ver el antiguo, hecho de piedra de cantería con la calzada de canto rodado igual que el camino por el que veníamos.
    Observamos la cascada y el entorno desde varios puntos y desandamos unos pocos metros para dirigirnos a lo mas alto.




    Para subir hasta la cabecera de la cascada, tenemos que coger el camino que dejamos a la derecha al bajar. Tras una ligera pendiente, llegamos a otro camino, un poco más ancho y que no debemos olvidar, ya que lo seguiremos después, al marcharnos.
    Arriba, observamos que hay un muro de contención, que parece que actualmente ya no cumple ninguna función y una serie de piscinas naturales donde quizás los mas atrevidos puedan darse un baño.


    Al abandonar el lugar, observo que mas arriba todavía hay una presa de factura más actual. En los carteles que vimos abajo al llegar, nos decía que es una fabrica de luz, de principios del s. XX, construida por los vecinos de Piornal para dar luz al pueblo, aunque solo se utilizaba para los servicios básicos, como la almazara, el molino o cuando el médico tenía que utilizar los rayos X.
    También se suministraba corriente para mantener un teléfono de emergencias, en caso de avería. Y en ocasiones excepcionales, siempre que se pagara aparte por ello, se suministraba corriente cuando se radiaba algún partido de futbol.
    La fabrica de luz estuvo en funcionamiento hasta 1960 aproximadamente.

    Para acercarnos a esta presa hay que entrar a una finca privada, ya que la entrada directa está cerrada con un candado. Debemos ser respetuosos y no dañar los cultivos, a parte de cerrar las puertas tanto al entrar como al salir.
    La vuelta la haremos por el camino ancho que nos trajo hasta aquí, esto es el de la izquierda, que nos llevará directo al camino de cemento, así no tendremos que bajar y luego volver a subir.

Aquí tenéis el video que hice.

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