Un Pueblo Colgado de la Sierra
Alcalá de la Selva es una localidad de la provincia de Teruel ubicada en la comarca de Gúdar-Javalambre. El municipio se encuentra situado en la márgen del río Alcalá, entre dos montes al pie de un peñasco, a una altitud de 1404 metros sobre el nivel del mar.
El casco urbano se halla situado en la falda de una ladera y está formado por estrechas y empinadas calles que presentan las fachadas características de las viviendas tradicionales aragonesas.
En lo alto de la localidad se alza la iglesia parroquial, dedicada a San Simón y San Judas, edificada en el siglo XVI. Es un templo de grandes dimensiones construido en mampostería y sillar. El elemento más destacado lo constituye la portada de estilo manierista, consistente en un monumental pórtico abierto en triple arco, con las arcadas laterales de menor tamaño.
La torre, también construida en piedra sillar, consta de tres pisos diferenciados en altura, siendo de planta cuadrada el primero y octogonal los dos últimos.
Dos ermitas se erigen en los alrededores: la de Nuestra Señora de Loreto y la de San Roque, formando un único conjunto al estar unidas por la cabecera. Construidas de mampostería y cantería, ambas ermitas no son de la misma época.
Mi Primer Encuentro con la "Piedra del Sapo"
Llegué a Alcalá de la Selva sin conocer sus leyendas, pero nada más entrar al pueblo me topé con algo que captó inmediatamente mi atención: la famosa "piedra del sapo", situada a la entrada del pueblo junto al campo de fútbol.
Una Leyenda que Despierta Curiosidad
Según la leyenda, la piedra tiene el poder de otorgar suerte, salud, dinero y amor. Pero lo más curioso es que se dice que potencia la capacidad amatoria a aquellos que la golpeen tres veces en una noche de luna llena.
Ver esta piedra me hizo reflexionar sobre cómo los pueblos mantienen vivas sus tradiciones populares, mezcla de superstición, folclore y esa necesidad humana de creer en algo mágico que puede cambiar nuestro destino.
Patrimonio Histórico: Un Viaje en el Tiempo
La Iglesia: Joya del Renacimiento Aragonés
La iglesia parroquial de San Simón y San Judas es realmente impresionante. Su portada manierista con el triple arco crea una composición arquitectónica que domina visualmente todo el conjunto urbano. La torre de tres pisos, con su evolución de planta cuadrada a octogonal, es un ejemplo perfecto de la arquitectura religiosa turolense del siglo XVI.
Las Ermitas: Devoción Popular
Las ermitas de Nuestra Señora de Loreto y San Roque forman un conjunto único al estar unidas por la cabecera. Lo que más me llamó la atención fue descubrir que existe otra ermita muy cerca (está justo encima, si levantamos la vista la veremos) que actualmente no está en muy buen estado. Hay que subir a un altozano desde donde se pueden contemplar unas bonitas vistas del pueblo.
El Humilladero: Obra Maestra del Barroco Popular
En el camino hacia las ermitas se levanta un impresionante humilladero erigido en 1628. Bajo una cúpula semiesférica sobre pechinas trapezoidales, cuatro arcos de medio punto configuran un recinto abierto que permite proteger al peirón sin ocultarlo. Es una obra de arte popular que demuestra el nivel técnico alcanzado por los canteros de la época.
Los Lavaderos: Testimonio de la Vida Cotidiana
Antes de llegar al pueblo me encontré con los lavaderos, que conservan todavía una red de canales para el abastecimiento de agua y como desagüe una vez cumplida su labor. Estos elementos de arquitectura popular son testimonios vivos de cómo se organizaba la vida doméstica en estos pueblos de montaña.
El Castillo de los Heredia: Fortaleza en las Alturas
Desde el pueblo decidí subir la pendiente que lleva al castillo de los Heredia. Es un conjunto de gran interés, de origen medieval y levantado sobre uno anterior musulmán.
Ubicación Estratégica
El castillo está enclavado en un escarpado crestón rocoso, al noroeste del casco urbano, sobre la confluencia de los barrancos de la Loma y del Nacimiento. La posición es verdaderamente espectacular: desde allí se controla visualmente todo el valle y las vías de comunicación.
Historia Constructiva
Las obras de la actual fortaleza empezaron en 1375. Conserva la torre del homenaje, con varios pisos en altura, y presenta muros de mampostería reforzados con sillares en las esquinas. Es un ejemplo perfecto de la arquitectura militar de la Baja Edad Media aragonesa.
La Senda Fluvial: Mi Ruta de la Lección Aprendida
He dejado para el final un corto paseo que se puede hacer si sobra tiempo y fuerzas. El recorrido no son más de 4 kilómetros y el terreno es llano. Pero aquí viene mi confesión: hice las cosas en el orden equivocado.
El Recorrido por el Río Alcalá
Comenzamos desde el aparcamiento donde había dejado el coche y me dirigí al molino. Tras un breve vistazo al molino, cruzamos el río por una pasarela de madera y nos dirigimos al sendero propiamente dicho.
Este sendero está catalogado como Senda fluvial y pertenece a la red de senderos de Aragón, Sierra de Gúdar. Según vamos avanzando, iremos cruzando el río de un lado al otro por diversas pasarelas, unas veces de madera y otras de hormigón.
Un Paseo Entre Naturaleza e Historia
La senda va paralela al río en todo momento y a nuestra izquierda, un poco más lejos, la carretera, que identifiqué por tener a la vista el humilladero y las ermitas de las que ya os he hablado.
Durante todo el recorrido pude ir viendo huertas y animales diversos. Es un paseo muy agradable que combina naturaleza, patrimonio y la tranquilidad del sonido del agua corriendo.
El Momento de la Decisión (y el Cansancio)
A unos 2 kilómetros vi una bifurcación donde el sendero sigue, pero ya no tenía tiempo (ni fuerzas) para continuar, por lo que cogí el desvío a la izquierda y regresé al punto de partida por la carretera.
Mi Consejo: Aprende de mis Errores
Mi consejo es que hagáis primero esta ruta y después visitar el pueblo y el castillo. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que a la vuelta de la ruta, aprovecháis para ver el humilladero, las ermitas y el lavadero, luego, como nos vamos acercando al pueblo, ya podemos visitarlo y subir al castillo. Todo en un día.
La Lección del Cansancio
De la manera que yo lo hice, me costó más esfuerzo. Me cansé más. Es una lección que comparto porque creo que la experiencia de otros puede ser útil. Si hubiera empezado por la senda fluvial, habría podido disfrutar mucho más de todo el conjunto patrimonial sin la fatiga acumulada.
Reflexiones de un Visitante Encantado
Alcalá de la Selva me demostró que Teruel guarda pueblos de una riqueza patrimonial y natural extraordinaria. La combinación de arquitectura religiosa, restos medievales, leyendas populares y senderos naturales crea un conjunto irresistible para cualquier amante de la España interior.
La Altura como Privilegio
Los 1404 metros de altitud no solo proporcionan vistas espectaculares, sino que crean un microclima especial y un paisaje diferenciado que contrasta con las zonas más bajas de Aragón. La sierra de Gúdar-Javalambre se muestra aquí en todo su esplendor.
Patrimonio y Naturaleza en Equilibrio
Lo que más me gustó fue comprobar cómo patrimonio histórico y natural conviven en perfecto equilibrio. El castillo medieval, la iglesia renacentista, las ermitas barrocas, el humilladero, los lavaderos tradicionales y la senda fluvial crean un conjunto que permite diferentes tipos de turismo en el mismo destino.
Una Invitación a la Calma
Alcalá de la Selva invita a la calma, a recorrer sus empinadas calles sin prisa, a contemplar el paisaje desde las alturas del castillo, a caminar junto al río en la senda fluvial. Es uno de esos pueblos que te recuerdan que el verdadero lujo es poder dedicar tiempo a descubrir con tranquilidad.
Mi visita a Alcalá de la Selva fue una lección de planificación turística, pero sobre todo un encuentro con la esencia más auténtica de la montaña turolense: historia, leyenda, naturaleza y esa capacidad única de los pueblos aragoneses para sorprender al visitante con su riqueza patrimonial.



