La Peregrinación de Les Useres


Descalzos, en silencio y con más de 600 años de historia: el camino desde Les Useres hasta el Santuario de Peñagolosa

    Hay tradiciones que no se explican. Se caminan. La Peregrinación de Les Useres es una de ellas.

    Cada año, en el último viernes de abril, un grupo de peregrinos parte de la pequeña localidad de Les Useres, en el interior de la provincia de Castellón.

    Su destino: el Santuario de Peñagolosa, a 35 kilómetros por el monte. Lo hacen en silencio, acompañados por los cánticos que llevan siglos repitiéndose y los rezos que marcan cada parada del camino.
    Salen de la iglesia descalzos, con el sonido de una campana que los acompaña en esos primeros pasos, pero al llegar al Corral Roig Filador, a las afueras del pueblo, se calzan las botas para afrontar los 35 kilómetros de monte. Solo al llegar al santuario de Peñagolosa vuelven a quitárselas.

    Los documentos históricos más antiguos que recogen esta tradición se remontan al siglo XIV. Más de 600 años de peregrinos haciendo lo mismo, el mismo día, por el mismo camino. Y la emoción sigue siendo la misma.

Este reportaje recorre la jornada completa, desde la misa antes del amanecer en la iglesia de Les Useres hasta la procesión nocturna de velas alrededor del monasterio de Peñagolosa.

Reportaje completo en vídeo


🌙  Antes del alba — La misa a puerta cerrada · 7:00 h


    Son las siete de la mañana en Les Useres. El pueblo todavía duerme, pero en la iglesia ya hay luz. Una misa a puerta cerrada reúne a los peregrinos antes de que comience todo. Solo para ellos. Un momento de recogimiento interior antes de enfrentarse al camino.

    Las calles se van llenando poco a poco de gente que camina en silencio hacia la iglesia. La campana suena en la oscuridad. Dentro, el órgano. Fuera, el frío de la madrugada y la expectativa de lo que está a punto de comenzar.

    A las ocho en punto, las puertas se abren.


🕊️  La salida — Descalzos sobre un manto de hojas · 8:00 h


    Primero sale el párroco, custodiado por su séquito. Detrás, los clavarios, los responsables de organizar y sostener esta peregrinación año tras año. Y entonces, uno a uno, comienzan a salir los peregrinos.

    Van descalzos. La puerta de la iglesia está cubierta por un manto de hojas de árbol extendido en el suelo, un gesto de humildad que prepara el cuerpo y el espíritu para lo que viene. Algunos se arrodillan en la misma entrada antes de dar el primer paso. Besan la tierra. Ofrecen su penitencia en silencio.

    No hay palabras. Solo una campana, el golpe rítmico de los bastones sobre los adoquines, y los cánticos que llevan generaciones repitiéndose en esta misma calle, a esta misma hora. El pueblo los observa desde las aceras. Nadie habla. Es esa clase de silencio que no pesa, sino que acompaña.


🍂  El pueblo se queda vacío · 8:30 h


    Mientras los peregrinos avanzan por unas calles, el público se mueve por otras para encontrarse con ellos una última vez antes de que el monte se los lleve. Hay quien los sigue hasta las afueras del pueblo para verlos partir.

    Cuando ya no queda nadie, los niños y las mujeres salen a recoger las hojas del manto que los peregrinos han pisado al salir. Un gesto sencillo, casi doméstico, que cierra algo que las palabras no terminan de explicar.

    Les Useres se queda vacío. Y en ese vacío todavía resuena el bastón.


🥾  El camino comienza — Se calzan las botas · ~9:00 h


    Al salir del casco urbano, los peregrinos se detienen. Es el momento de calzarse las botas. A partir de aquí el terreno cambia por completo: el asfalto cede al monte, a la piedra, a los caminos de tierra seca de la sierra castellonense.

    Delante de ellos: 35 kilómetros. Al final, el santuario de Peñagolosa.

    La mayoría del público se queda aquí, viéndolos alejarse. Pero hay quien no puede evitarlo y los sigue. Delante o detrás, siempre a distancia, sin hablar ni molestar. Como si el camino también los llamara a ellos, aunque no lo hayan planeado.

    Y entonces desaparecen entre los árboles. El campo se cierra detrás de ellos. El silencio vuelve a ser el de siempre.


🏔️  Xodos y Peñagolosa — La tierra que cruzan · Mediodía


    Mientras los peregrinos avanzan lejos de cualquier cámara, haciendo paradas para comer, descansar y rezar, nosotros los esperamos en el siguiente punto del recorrido.

    El municipio de Xodos aparece de repente encaramado sobre la roca, como si siempre hubiera estado ahí y el mundo se hubiera construido a su alrededor. Calles estrechas, piedra antigua, silencio y más de mil metros de altitud. Un pueblo que parece detenido en el tiempo.

    Y al fondo, presidiendo el horizonte, el Peñagolosa. Con sus 1.813 metros, es el pico más alto de la Comunitat Valenciana. Un lugar que durante siglos ha sido refugio, referencia y destino espiritual para las comunidades del interior.

Sobre Xodos

Xodos es un pequeño municipio de la comarca de l'Alcalatén, con apenas un centenar de habitantes censados. Su caserío medieval, sus vistas al Peñagolosa y su tranquilidad lo convierten en una parada especialmente recomendable para quienes visiten la zona.



🐴  Reaparición en el campo — La Fuente de los Possos · Tarde

    A lo lejos, una procesión de figuras cruza el paisaje abierto. Primero se distinguen los caballos y las mulas, que transportan los víveres y el material de asistencia para los peregrinos. Detrás, poco a poco, van apareciendo ellos.

    Han caminado durante horas por caminos que no salen en los mapas modernos. Y aun así, siguen en fila. Siguen en silencio.

    En la Fuente de los Possos, la comitiva se detiene. Es el momento de beber, comer algo, tomar aliento. Y de rezar un cántico más antes de continuar. Hay algo en esa pausa que resulta profundamente humano: el cuerpo pide descanso y la fe lo concede. Luego, se levantan y siguen.




🌅  La llegada — El santuario al atardecer · ~21:00 h


    El Santuario de Peñagolosa lleva siglos esperando en este mismo lugar, entre pinos y piedra, a más de 1.300 metros de altitud. Es un edificio sobrio, casi austero, que parece construido a propósito para no distraer de lo que importa.

    La gente ya está aquí cuando llegan. Han subido por sus propios medios, y llevan un rato esperando en silencio. En el ambiente hay algo que no es exactamente tensión, pero sí anticipación.

    Llegan primero los caballos y las mulas. Luego, con el atardecer ya casi consumido, aparecen ellos. En la cruz que hay a la entrada del santuario, los peregrinos se descalzan de nuevo. Los pies desnudos tocan de nuevo el suelo. Los cánticos se elevan. Y en fila, como han hecho durante todo el día, se dirigen hacia la capilla.


🕯️  Solo las velas — La procesión nocturna · Noche


    No es posible entrar a la capilla. Hay momentos que pertenecen solo a quienes los han ganado a pie.

    Pero al rato, vuelven a salir. Y rodean el monasterio en procesión. Descalzos todavía. Ya es de noche.

    No se ven sus caras. No se distinguen sus ropas. Solo las llamas de las velas, moviéndose despacio en la oscuridad, dibujando un círculo de luz alrededor de los muros del santuario.


"Hay tradiciones que no se explican. Solo necesitan que alguien las camine."

¿Y al día siguiente?

Los peregrinos pasan la noche en el santuario de Peñagolosa. A la mañana siguiente emprenden el camino de vuelta a Les Useres, recorriendo los mismos 35 kilómetros en sentido inverso. Una tradición que no termina en la llegada, sino en el regreso. El año que viene os contaremos esa segunda parte del viaje.



Cómo llegar y cómo organizarte la visita

    Les Useres se encuentra en la comarca de l'Alcalatén, a unos 40 km al oeste de Castellón de la Plana. Se accede fácilmente en coche por la CV-190. El parking en el propio pueblo es limitado el día de la peregrinación, por lo que se recomienda llegar pronto.

    Para ver a los peregrinos en ruta, los puntos más accesibles son las afueras de Les Useres (en la salida del pueblo), Xodos y la Fuente de los Possos. El acceso al santuario de Peñagolosa se realiza por la CV-170 desde Vistabella del Maestrat.

Información para autocaravanistas

    La opción más cercana al recorrido es el área de autocaravanas de Vistabella del Maestrat, situada en la urbanización de Les Forques, calle Papallona Isabelina. Cuenta con baños, agua potable, vaciado de aguas grises y negras, zona recreativa y superficie asfaltada con iluminación nocturna. Acceso directo desde la CV-170.

    Desde Vistabella puedes organizar cómodamente la visita a Xodos, la Fuente de los Possos y el propio Santuario de Peñagolosa. Un punto de partida ideal para explorar el interior de Castellón a tu ritmo.



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Cañaveral: Un pueblo que sorprende cuando menos te lo esperas


    Hay pueblos que se dejan ver desde lejos, que ofrecen todo de golpe desde la carretera. Y hay otros que guardan sus secretos entre las piedras, esperando a que alguien se tome la molestia de caminarlos despacio. Cañaveral es de los segundos.

    Lo primero que llama la atención al llegar es su silueta. Encaramado sobre el paisaje extremeño, el pueblo se asoma al horizonte con esa seguridad tranquila de quien lleva siglos en el mismo sitio. Torres, veletas, tejados ocres... y una cigüeña que te observa desde lo alto sin inmutarse, como si los visitantes fueran parte del paisaje desde siempre.

    La Calle Real es el eje del pueblo. Palacetes de piedra, fachadas nobles, rehabilitadas y convertidas hoy para otros usos, como la casa de la cultura. Edificio de estilo ecléctico construido en 1889








EL CORAZÓN DEL PUEBLO

    Bajando hacia el casco antiguo, el tiempo parece detenerse. La Ermita de San Roque aparece recostada entre las piedras del barrio más antiguo, humilde y resistente. Y al fondo, la Plaza Mayor con su ayuntamiento porticado: ese espacio donde durante siglos se ha concentrado la vida pública del pueblo, las decisiones, los mercados, los encuentros.

Lo que el tiempo esconde

    Entre el recorrido por las calles del casco antiguo, entre fachadas de granito y portones centenarios, apareció de repente algo inesperado: un sillar convertido en simple escalón de entrada a una vivienda. Nada llamativo a primera vista, pero al agacharse, una larga inscripción grabada en la piedra recorre toda su cara visible.


    Es un recordatorio de que estos pueblos extremeños son capas y capas de historia superpuestas. Roma pasó por aquí. Los árabes también. Y cada época fue aprovechando los materiales de la anterior, sin demasiados miramientos, con esa practicidad que da la necesidad.

ARTE Y VIDA COTIDIANA

    Pero Cañaveral no es solo piedra y pasado. La asociación de mujeres del pueblo ha decorado con crochet sombrillas y balcones que convierten las calles en una pequeña exposición de arte popular al aire libre. Un contraste encantador: la piedra milenaria conviviendo con el hilo de colores, la historia con el presente más vivo y creativo.


El museo de los tejados

    Si hay algo que distingue a Cañaveral desde las alturas, son sus chimeneas. Cada una es diferente. Cada una tiene su propia personalidad, como si cada vecino hubiera querido dejar su firma en el cielo del pueblo. Las hay esbeltas, rechonchas, con remates de teja, con adornos de yeso...

    Una de ellas tiene forma de barco, con su mástil incluido y los cables haciendo las veces de jarcias. Una imagen surrealista y entrañable que uno no espera encontrar encaramada sobre los tejados de un pueblo del interior de Extremadura.



EL DETALLE QUE LO DICE TODo

El cementerio, ese gran olvidado

    No suelo incluir cementerios en mis reportajes, pero el de Cañaveral merece una excepción. Es de esos lugares donde la memoria y el arte se dan la mano sin pretensiones. Panteones de piedra, epitafios que cuentan vidas enteras en dos líneas, flores talladas que no se marchitan. Un libro abierto sobre las familias que han habitado este rincón de Extremadura durante generaciones.

    Lejos de ser un lugar sombrío, tiene esa serenidad particular de los sitios donde el tiempo ya no tiene prisa. Vale la pena entrar.

PARA TERMINAR



    Cañaveral es de esos pueblos que se descubren despacio, a pie, sin prisa. Un pueblo que guarda más de lo que muestra, que tiene capas para quienes quieran buscarlas, y que al mismo tiempo sigue siendo simplemente eso: un pueblo vivo, con sus vecinos, su asociación de mujeres, su cigüeña y su chumbera en la chimenea.


🎬  Vídeo del reportaje

Puedes ver el reportaje completo de la visita a Cañaveral en el siguiente enlace:


▶ Ver vídeo en YouTube — Cañaveral: Secretos en la Vía de la Plata


🗺  Cómo llegar

Por carretera

  • Autovía A-66 (Ruta de la Plata): salida 508 dirección Cañaveral

  • Carretera Nacional N-630: el pueblo está en el km 510,5

  • Bien señalizado desde la autovía


Coordenadas GPS

Latitud / Longitud: 39.8717° N, 6.3911° O

Búscalo directamente como "Cañaveral, Cáceres" en Google Maps o cualquier navegador.


🚐  Área de autocaravanas

Camper Park Cáceres Nature

Cañaveral cuenta con su propio área de autocaravanas, muy bien valorada y con todos los servicios. Está situada en las afueras del pueblo, junto a las piscinas municipales y las instalaciones deportivas.


Dirección: Ctra. N-630, Km 510,5 — 10820 Cañaveral, Cáceres

Teléfono: 651 114 424

Reservas: App PVerde


Servicios disponibles

  • Parcelas de 60 m² con electricidad

  • Duchas con agua caliente

  • Lavadora y secadora

  • Wifi

  • Microondas, máquina de snacks, comida y bebidas

  • Zona de picnic y petanca

  • Rutas de senderismo señalizadas

  • Junto a piscina municipal, restaurante e instalaciones deportivas

  • Gasolinera, tiendas, farmacia y restaurantes a unos 600 m


Tarifas orientativas

(Verificar actualizaciones en el momento de la visita)

  • Pernocta + 2 personas + cambio de aguas + wifi: desde 12 €/noche

  • Solo cambio de aguas: 5 €

  • Electricidad: 4 €/día

  • Ducha: 1 € / 5 minutos

  • Lavadora: 5 € · Secadora: 4 €

  • Descuentos por estancias largas


Ubicación estratégica

El área está a solo 3 km de la salida de la autovía A-66, lo que la convierte en un punto de descanso ideal en la ruta de la Vía de la Plata. Además, está próxima a:

  • Parque Nacional de Monfragüe (46 km)

  • Parque Natural Tajo Internacional

  • Valle del Jerte y La Vera

  • Ruinas romanas de Cáparra

  • Ciudad de Cáceres (41 km) — Patrimonio Mundial UNESCO


Carretera & Monta

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Castillo de Mirabel: la fortaleza medieval de Cáceres que puedes visitar gratis

📍 Mirabel, Cáceres · ⏱ Ruta de ~1 km · 💶 Acceso libre y gratuito

    Hay lugares que parecen existir al margen del tiempo. Rincones que el turismo masivo todavía no ha descubierto y que, precisamente por eso, conservan toda su autenticidad. El Castillo de Mirabel, en la provincia de Cáceres, es uno de ellos. Una fortaleza medieval del siglo XII que se alza imponente sobre un cerro, visible desde kilómetros a la redonda, y que sin embargo permanece casi en el anonimato. Esta es la crónica de mi visita.

Mirabel: un pueblo con mucha más historia de la que parece

    El primer plano de este viaje lo ofrece el propio pueblo. Mirabel es un pequeño municipio de la comarca del Campo Arañuelo, con apenas unos pocos cientos de habitantes. A primera vista parece uno más de esos pueblos extremeños que viven tranquilos y sin prisas, ajenos al ruido del mundo. Pero basta con levantar la vista para entender que aquí ocurrieron cosas importantes.

    Sobre el cerro que preside el municipio, las ruinas del castillo medieval lo observan todo desde hace más de ocho siglos. Es imposible ignorarlas. Y una vez que las ves, es imposible no querer subir.

La ruta: un kilómetro con mucha historia antes de llegar

    La visita comienza en un área de descanso situada a los pies del cerro. Un punto de partida sencillo, con sombra y algún banco, que invita a tomarse un momento antes de iniciar la ascensión. Y antes de dar el primer paso, ya hay algo que merece detenerse a contemplar.

Junto al inicio de la ruta se encuentra un alcornoque de proporciones impresionantes, declarado oficialmente Árbol Singular. Tiene más de novecientos años. Mientras los primeros señores de Mirabel levantaban las murallas de su fortaleza, este árbol ya estaba aquí. Es uno de esos detalles que ponen en perspectiva el paso del tiempo de una manera que ningún libro de historia logra del todo.

    Desde ahí, aproximadamente un kilómetro de camino señalizado separa el área de descanso de la entrada al castillo. La ruta es cómoda en su mayor parte, aunque la ascensión final se vuelve más pronunciada. Nada que suponga un problema para quien tenga un mínimo de forma física, pero conviene ir con calzado adecuado.

    A lo largo del trayecto, varios carteles informativos adelantan la historia que vamos a encontrar arriba: el origen medieval de la fortaleza, los linajes que la gobernaron, su función estratégica en el territorio. También llama la atención la presencia de un bosque de eucaliptos, una especie poco habitual en esta zona de la Extremadura interior, que le da al paisaje un carácter algo inesperado.

    Y hay barbacanas de piedra que van apareciendo según se asciende, recordándonos que toda la ladera formaba parte del sistema defensivo del castillo. Cuanto más nos acercamos, más imponente se vuelve la silueta de la fortaleza recortada contra el cielo.

Historia de la fortaleza: los Zúñiga y el poder medieval

    El Castillo de Mirabel tiene su origen en el siglo XII, vinculado a la fundación de Plasencia por el rey Alfonso VIII de Castilla. En aquel contexto de reconquista y repoblación, este tipo de fortalezas cumplían una doble función: defender el territorio y afirmar la presencia del poder cristiano sobre el paisaje.

    Pero el grueso de lo que podemos ver hoy fue reconstruido y ampliado en el siglo XV por la familia Zúñiga, uno de los linajes nobiliarios más poderosos de la Extremadura medieval. Bajo su mandato, el castillo adquirió la configuración defensiva que en buena medida ha llegado hasta nuestros días, adaptada ya a los nuevos tiempos de la artillería.

La entrada: libre, gratuita y con los paneles que lo cuentan todo

La puerta de acceso al recinto es de hierro envejecido, con ese aspecto austero que encaja perfectamente con el carácter del lugar. Aparece abierta. No hay taquilla, no hay horario de visita, no hay precio de entrada. El castillo es de acceso completamente libre y gratuito, lo que en estos tiempos resulta casi tan sorprendente como la fortaleza en sí.

    El interior del recinto está dotado de paneles informativos que narran con detalle su historia. Es una manera de visitar que funciona bien: cada punto tiene su explicación, y uno puede avanzar a su ritmo sin necesitar guía. Nada más entrar, a la izquierda, el aljibe. Un elemento esencial en cualquier fortaleza medieval: sin agua no había resistencia posible en caso de asedio.



El interior: sótano, bóvedas y troneras de artillería

    El sótano es, quizás, el espacio más sorprendente de toda la visita. El elemento estrella es una cámara alargada cubierta con una espléndida bóveda de cañón de ladrillo, perfectamente conservada. La estancia servía probablemente como almacén o zona de refugio en momentos de peligro. Hay algo en ese espacio cerrado, con la bóveda encima y el silencio alrededor, que resulta difícil de describir.

    Este nivel inferior conecta con una nave que presenta troneras: esas aberturas estrechas y características diseñadas a finales del siglo XV para el asentamiento de piezas de artillería. Un detalle que habla de la modernización militar de la época, cuando las fortalezas medievales tuvieron que adaptarse a la llegada de la pólvora y los cañones.

    De vuelta a la planta baja, los restos de las murallas que rodeaban la plataforma superior del cerro. Muros de ladrillo árabe integrados directamente sobre la roca natural. Una imagen que condensa siglos de historia en unos pocos metros cuadrados.

La Torre del Homenaje: el último símbolo del poder de los Zúñiga

    Las vistas del pueblo y del entorno empiezan a abrirse, y uno comprende de inmediato por qué este cerro fue elegido para levantar aquí una fortaleza. El control visual sobre el territorio es total.

Un nivel más arriba, la Torre del Homenaje. En la Edad Media, esta torre era el último reducto defensivo del castillo: el lugar al que se retiraba la guarnición cuando todo lo demás había caído, el punto que nunca debía perderse. Pero era también, y quizás sobre todo, un símbolo de poder. La materialización visible del dominio de los Zúñiga sobre este territorio. Cuanto más alta la torre, más lejos se veía, y más lejos se sabía quién mandaba.

La atalaya: vistas de 360° sobre Monfragüe y la comarca

    Y entonces, en lo más alto, la atalaya. Una estructura de hierro construida sobre los restos medievales que ofrece unas vistas de trescientos sesenta grados sobre toda la comarca. El premio al esfuerzo de la subida, y lo que hace que la visita pase de ser interesante a ser verdaderamente memorable.


    Hacia el norte, la Dehesa Boyal se extiende en ese verde particular de la encina y el alcornoque que define el paisaje extremeño. Al frente, el Puerto de Mirabel marca el paso entre dos mundos. Y en la distancia, cuando el día acompaña, asoma el Parque Nacional de Monfragüe: uno de los espacios naturales más importantes de España, hogar de buitres leonados, águilas imperiales y cigüeñas negras.

    Desde ahí arriba uno entiende de golpe muchas cosas. Por qué se construyó aquí este castillo. Cómo funcionaba la vigilancia del territorio en la Edad Media. Y, sobre todo, qué suerte tenemos de poder disfrutar de este paisaje de manera libre y gratuita.




Conclusión: una visita que merece mucho más reconocimiento del que tiene

    Con la luz del atardecer recortando su silueta contra el cielo de Cáceres, el Castillo de Mirabel vuelve a ser lo que siempre fue: una presencia que domina el paisaje y que invita a preguntarse quiénes fueron los que vivieron, lucharon y murieron entre estas piedras.

    Una visita sencilla, gratuita, que se puede hacer en dos o tres horas con calma, y que merece mucho más atención de la que recibe. Si tienes ocasión de acercarte a esta zona de Cáceres, no lo dudes. El Castillo de Mirabel es de esos lugares que uno no olvida.

🎥 Ver vídeo sobre la ruta del castillo: Castillo de Mirabel | La fortaleza medieval de Cáceres que puedes visitar gratis

Información práctica

📍 Ubicación: Mirabel, Cáceres, Extremadura

🥾 Ruta: ~1 km de senderismo desde el área de descanso en las faldas del cerro

💶 Precio: Gratuito, acceso libre

🅿️ Aparcamiento: Disponible en el pueblo y en el área de descanso

👟 Calzado: Recomendable calzado de senderismo o deportivo con agarre

🌅 Mejor momento: Al atardecer, la luz sobre el castillo es espectacular

🌳 No te pierdas: El alcornoque de 900 años declarado Árbol Singular, justo al inicio de la ruta

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