Explorando la Sierra de Carrascoy: Mis Rutas Favoritas desde la Cresta del Gallo

El Punto de Partida: Área Recreativa de la Cresta del Gallo

    Ya os hablé de la Cresta del Gallo en la entrada "Fuensanta y Cresta del Gallo, mi Murcia del Alma: El Lugar Donde Conocí a Juan". Ahora os contaré algunas de las rutas que se pueden hacer desde el aparcamiento que hay a los pies, que cuenta con un área recreativa perfecta para pasar el día en familia o con amigos.

Cómo Llegar a la Cresta del Gallo

    Llegar hasta la Cresta del Gallo es fácil desde Murcia. Debemos dirigirnos al Santuario de la Fuensanta, lugar de referencia de los murcianos. Seguimos por la carretera dejando el santuario a nuestra derecha y pasamos por una portera que normalmente siempre está abierta.

    A unos pocos metros (no llegará a un kilómetro), en el cruce giramos a la izquierda por una calle con fuerte subida. Un poco más adelante llegaremos a otro cruce, seguimos recto y después de unos kilómetros llegaremos al área recreativa. Aquí dejamos el vehículo y comenzaremos nuestros paseos.


    Desde aquí tenemos unas vistas maravillosas de todo Murcia. Desde el mirador, en días claros, veremos incluso el majestuoso Cristo de Monteagudo recortándose en el horizonte.


Ruta 1: Subida a La Panocha

    El paseo más común y fácil es la subida a La Panocha. Una vez que dejamos el coche, a la derecha, y siguiendo la carretera que traíamos, veremos una portera que estará cerrada porque es propiedad particular, pero andando sí se puede pasar.

Mi Experiencia en La Panocha

    Cruzamos por la entrada peatonal y giramos a la izquierda por un sendero definido por una riela de piedras. Solo tenemos que seguirlo, zigzagueando para llegar arriba. No tiene pérdida, y es una de esas subidas que, sin ser demasiado exigente, te recompensa con vistas espectaculares.


    Si vamos en época navideña, nos encontraremos con una sorpresa especial: el belén montañero que todos los años la asociación de montaña de Murcia instala en la Cresta del Gallo, junto con una estrella de Belén gigante. Es una tradición preciosa que convierte la excursión en algo mágico durante las fiestas.

    Una vez arriba del todo, podremos pasar de un lado de la montaña al otro, contemplando las vistas de Murcia por el lado que hemos subido y de toda la sierra por el otro, lo que los murcianos llaman "el paisaje lunar". Es impresionante cómo cambia completamente la perspectiva según el lado desde el que mires.

    Los amantes de la escalada tienen aquí su rinconcito especial. Por sus paredes verticales, en La Panocha se puede hacer escalada en cualquiera de sus caras, convirtiendo este lugar en un destino completo para diferentes tipos de montañismo.






Galería de fotos


Ruta 2: Las Navetas y El Relojero

    Otro paseo que me encanta hacer es hasta Las Navetas y, si me atrevo un poco más, llegar hasta el Pico del Relojero. Este recorrido es un poco más largo, pero hasta Las Navetas es prácticamente llano. A partir de aquí hasta El Relojero hay una ligera pendiente que hace la ruta más interesante.

El Camino hacia Las Navetas

    Empezamos de nuevo en la portera cerrada donde hemos dejado el coche. Esta vez, seguimos recto por la carretera, que a los pocos metros deja de estar asfaltada y se convierte en una pista de zahorra. Es un cambio gradual que te va preparando mentalmente para adentrarte más en la sierra.

A unos tres kilómetros dejamos la pista y cogemos un sendero que nos lleva directos a Las Navetas. Es uno de esos momentos en los que abandonas la comodidad de la pista para adentrarte en el verdadero senderismo.

El Misterio de Las Navetas

Las Navetas es una finca particular con almendros. La última vez que estuve, la estaban arreglando. El dueño estaba construyendo un espacio para animales, como una granja o algo así. Es curioso cómo estos lugares van evolucionando y cambiando con el tiempo.

    Por los alrededores pude ver una cueva que en la antigüedad, supongo que estaría habitada, porque la vi pintada por dentro y acondicionada como para hacer vida dentro o para descansar. No lo sé a ciencia cierta, pero me quedé intrigado por los misterios que guarda esta sierra.

También hay unas canalizaciones para recoger el agua de lluvia y almacenarla en un pozo, aunque ya no se utiliza este sistema, al menos cuando yo fui. Son testimonios de cómo nuestros antepasados aprovechaban cada gota de agua en este clima seco.






Las Murallas de King Kong

    Desde Las Navetas ya podemos divisar en la lejanía lo que los murcianos llaman "Las Murallas de King Kong". Es uno de esos nombres populares que dan color y personalidad al paisaje. Continuamos el camino, volviendo a la pista que dejamos, hasta la subida al Relojero.

El Mirador del Barranco del Sordo

Llegamos al mirador del Barranco del Sordo, uno de esos puntos donde necesariamente tienes que parar para contemplar las vistas. Es increíble cómo cada mirador te ofrece una perspectiva diferente de la misma sierra.

Continuamos un poco más, ya subiendo hasta El Relojero. La subida final tiene su punto de exigencia, pero merece la pena por las vistas panorámicas que te esperan arriba.

El Regreso: Tiempo para la Reflexión

    La vuelta se hace por el mismo camino, pero esta vez sin desviarse a Las Navetas. Es uno de esos regresos que te permiten ver el paisaje desde otra perspectiva, fijándote en detalles que a la ida se te escaparon porque ibas concentrado en llegar al destino.


Reflexiones de un Senderista Enamorado

    Estas dos rutas desde la Cresta del Gallo se han convertido en mis favoritas porque ofrecen opciones para todos los niveles. La subida a La Panocha es perfecta para familias o para días que quieres algo más relajado. La ruta de Las Navetas y El Relojero es ideal cuando buscas algo más exigente y con más kilómetros en las piernas.

    Lo que más me gusta de ambas rutas es cómo te van desvelando progresivamente los secretos de la Sierra de Carrascoy. Cada recodo del sendero, cada mirador, cada rincón tiene algo que contar. Ya sea el belén navideño de La Panocha, las misteriosas cuevas de Las Navetas, o las vistas espectaculares desde El Relojero.

Un Área Recreativa que lo Tiene Todo

    El área recreativa de la Cresta del Gallo es el punto de partida perfecto porque permite combinar senderismo con momentos de descanso en familia. Puedes subir a hacer tu ruta por la mañana y volver a disfrutar de un picnic en las instalaciones.

 

   Es uno de esos lugares que demuestra que la Sierra de Carrascoy no es solo para senderistas experimentados, sino que tiene opciones para todos los públicos, desde niños hasta montañeros veteranos.

    La Cresta del Gallo se ha convertido en mi campamento base murciano, el lugar desde donde explorar una sierra que nunca deja de sorprenderme, siempre con nuevas rutas por descubrir y nuevos rincones por explorar.


Fuensanta y Cresta del Gallo, mi Murcia del Alma: El Lugar Donde Conocí a Juan

Un Santuario entre la Devoción y la Naturaleza


    El Santuario de la Virgen de la Fuensanta se encuentra ubicado en la sierra de Carrascoy, a seis kilómetros de la ciudad de Murcia. Es uno de los lugares más visitados y queridos por los murcianos, no solo por su valor religioso sino por su privilegiada ubicación en plena naturaleza.

    En este santuario se aloja la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad de Murcia y su huerta. Durante las fiestas de septiembre y primavera, la imagen es trasladada a la Catedral de Murcia en una romería multitudinaria que constituye una de las tradiciones más arraigadas y emotivas de la región.


    El origen del santuario se encuentra en una cueva que hay en las inmediaciones, habitada y cuidada por monjes desde la Edad Media. Ante el deterioro de esta antigua ermita medieval, se decidió la construcción del santuario actual en 1694, convirtiéndose en uno de los mejores exponentes del barroco murciano.


    En una ladera del santuario se encuentra "La Fuente Santa", una construcción de estilo renacentista con un estanque y diferentes zonas de descanso y paseo que invitan a la contemplación y el recogimiento.

    Al estar situado en un lugar privilegiado del Parque Regional de Carrascoy y El Valle, desde aquí y sus alrededores se pueden realizar numerosas rutas de senderismo y BTT. En coche, se puede subir hasta la famosa Cresta del Gallo y desde allí realizar más rutas.

    La Cresta del Gallo recibe este nombre por la similitud que tiene con el apéndice de este animal. También es conocida como "La Panocha", y forma parte del Macizo de la Sierra de Carrascoy, alcanzando los 523 metros de altitud. Desde el mirador de la Cresta del Gallo se tienen unas vistas impresionantes del Valle del Segura, la huerta y la ciudad de Murcia.






El Encuentro que Cambió mi Experiencia Murciana

    Desde el aparcamiento que hay a los pies de la Cresta del Gallo he realizado varias rutas de senderismo con Juan. De hecho, fue aquí donde nos conocimos, y esta historia merece ser contada porque marcó un antes y un después en mi experiencia murciana.

Un Encuentro Casual que se Volvió Especial

    Yo estaba realizando la subida a la Cresta del Gallo, pero por el camino más difícil. Como es mi costumbre cuando exploro nuevos lugares, me salí del camino marcado para explorar un sendero alternativo. Iba concentrado en encontrar mi propio camino cuando, de repente, se me acercó un hombre que me preguntó si se podía subir por ahí hasta arriba.

    Empezamos a hablar mientras caminábamos. Me siguió por mi ruta improvisada y, poco a poco, fuimos conociéndonos. Nos presentamos: él era músico, yo hacía videos. Fue una de esas conversaciones naturales que surgen en la montaña, donde el esfuerzo compartido crea vínculos inmediatos.

    Llegamos hasta arriba juntos, y desde ese primer momento supe que había encontrado no solo un compañero de excursión, sino a alguien con quien compartir muchas aventuras. Ahí empezó nuestra amistad.

Una Amistad que Creció entre Senderos y Creatividad

    Después de aquel primer encuentro, quedamos varios días. Juan conocía la sierra como la palma de su mano y me enseñó rutas que jamás habría descubierto solo. Pero lo que realmente consolidó nuestra amistad fue cuando le propuse hacer un videoclip.

Los lobos del bosque - Juan Serna. Primer video clip realizado conjunto.

    Lo hicimos, y el resultado fue tan satisfactorio que se convirtió en el primero de muchos proyectos conjuntos. A día de hoy ya hemos hecho varios videoclips, hemos grabado conciertos y, por supuesto, hemos hecho muchas rutas juntos por este paraje y por otros del valle y de toda Murcia.

Un Territorio Compartido de Aventuras


    El Santuario de la Fuensanta y la Cresta del Gallo se convirtieron en nuestro territorio base, el punto de partida de innumerables excursiones. Desde aquí exploramos el Valle de Carrascoy, descubrimos rincones escondidos, grabamos secuencias para documentales, y desarrollamos esa amistad que mezcla la pasión por el senderismo con la creatividad audiovisual.

    Juan me enseñó a ver estos lugares con ojos murcianos. No era solo un visitante admirando paisajes; él me transmitió el cariño que los locales sienten por estos espacios naturales. Me explicó por qué los murcianos suben aquí los fines de semana, por qué este santuario es tan especial, por qué la Cresta del Gallo se ha convertido en un símbolo de la sierra.

Un Mirador que lo Ve Todo


Desde el mirador de la Cresta del Gallo, con Juan a mi lado, contemplé por primera vez las vistas impresionantes de la ciudad de Murcia extendiéndose por la vega. Él me iba señalando barrios, explicándome la geografía urbana, contándome historias de una ciudad que empezaba a conocer a través de sus ojos de músico y montañero.

Era fascinante ver cómo desde esos 523 metros de altitud se podía abarcar visualmente toda la huerta murciana, el serpenteo del río Segura, y entender la relación entre la ciudad y su entorno natural. Juan me hacía ver detalles que a un forastero se le escapan, me enseñaba a leer el paisaje con mirada murciana.

Compañeros de Blog y de Senderos


En diferentes entradas de este blog, os daréis cuenta de que somos compañeros de paseos. Juan aparece una y otra vez en mis crónicas porque se convirtió en mi guía, mi compañero de aventuras, mi cómplice creativo. Desde Fuente Caputa hasta el Castillo de La Luz, pasando por las rutas más escondidas del Valle, Juan ha sido el hilo conductor de mi experiencia senderista murciana.





Una Presentación Necesaria

    Sirva esta entrada para presentaros tanto el entorno como mi amistad con Juan. El Santuario de la Fuensanta y la Cresta del Gallo no son solo destinos turísticos en mis relatos: son los lugares donde nació una amistad que ha enriquecido profundamente mi experiencia en Murcia.

    Aquí, donde los murcianos vienen a encontrar paz espiritual o simplemente a disfrutar de la naturaleza, yo encontré algo igualmente valioso: un amigo que me enseñó que los mejores descubrimientos no son solo paisajes o rutas, sino las personas con las que los compartes.

Un Legado de Aventuras Compartidas

    Cada vez que subo a la Cresta del Gallo, recuerdo aquel primer encuentro casual que se convirtió en el inicio de tantas aventuras. Juan me enseñó que el senderismo en solitario está bien, pero que el senderismo compartido se convierte en algo mágico cuando encuentras a la persona adecuada.


    El Santuario de la Fuensanta, con su mezcla de espiritualidad y naturaleza, se convirtió en el escenario perfecto para que floreciera una amistad basada en la pasión compartida por la montaña, la creatividad y el descubrimiento de los tesoros ocultos de la Región de Murcia.

    Este es mi homenaje tanto a estos lugares extraordinarios como a Juan, el músico montañero que convirtió mis paseos solitarios en aventuras compartidas e inolvidables.



Fuente Caputa: Un Oasis Romano en Mula. Mi Aventura con Juan Serna

Un Capricho de la Naturaleza en Tierra Árida

 

   A pocos kilómetros de Murcia, en el término municipal de Mula, se encuentra Fuente Caputa, uno de los parajes más sorprendentes e inusuales de la Región. Contra toda lógica, en una zona tan árida y seca como es el sureste español, nos encontramos con estos manantiales que arrojan de media 5 litros por segundo a la rambla Perea.

    Fuente Caputa es el nombre de origen romano con el que se conoce este emblemático paraje muleño. Caputa deriva del latín "caput" (cabeza), y los romanos lo conocían como "Caput Aquae" (cabeza de aguas). Es un sistema de charcas que se forman por la presencia de un manantial del que afloran las aguas que se han filtrado en los extensos campos del Ardal y las laderas de las sierras y colinas circundantes.

    Las sucesivas charcas, enclavadas entre montañas y lomas, se encuentran desniveladas favoreciendo que el agua forme pequeñas cascadas para pasar de unas a otras. La vegetación circundante es la propia de los cursos de agua como la adelfa, el taray y el junco, que unida a la presencia del agua y el ruido de sus saltos hacen de Fuente Caputa un paraje de considerable interés paisajístico y medioambiental.

    Los romanos ya conocían este enclave y utilizaban las pozas como abrevadero para sus ganados, aprovechando que varias cañadas se cruzaban en Fuente Caputa.

    Para llegar, lo más aconsejable es ir hasta la población de Yéchar; el camino es más largo, pero está en mejor estado. También se puede acceder por el embalse de La Cierva desde la Autovía del Noroeste, pero el camino es muy pedregoso y está en mal estado.



Una Excursión Memorable con Juan

    Hace tiempo visité con Juan este paraje extraordinario, y fue una de esas experiencias que se quedan grabadas para siempre. Juan, con esa curiosidad insaciable que le caracterizaba, había oído hablar de este "oasis" escondido en las montañas de Mula y me propuso explorar juntos este rincón casi secreto de la geografía murciana.

La Ruta Sencilla: Siguiendo el Curso del Agua

    Decidimos hacer la ruta de senderismo más fácil y común: dejamos el coche en la explanada donde se encuentra el primer manantial y comenzamos a seguir el curso del agua por el sendero hacia el acueducto.

    Desde los primeros pasos, el contraste era impresionante. Veníamos de atravesar campos secos y pedregosos típicos del paisaje murciano, y de repente nos encontrábamos rodeados de vegetación exuberante y el sonido constante del agua corriendo. Era como entrar en otro mundo.

    Fuimos viendo varias pozas donde, según nos habían dicho, en verano se podía dar un chapuzón refrescante. Juan bromeaba diciendo que habíamos encontrado las "piscinas naturales" mejor guardadas de Murcia. El agua cristalina y el entorno natural creaban pequeños paraísos en cada recodo del sendero.

Momentos de Aventura y Precaución

    Seguimos el camino y llegamos a varias pozas más. En algunos tramos más complicados había cuerdas dispuestas para ayudar a los excursionistas a no caer al vacío. Juan, siempre dispuesto a la aventura, iba delante probando la resistencia de cada cuerda y asegurándose de que el paso fuera seguro.

    Recuerdo que en uno de esos tramos más técnicos nos paramos a contemplar cómo la naturaleza había esculpido el paisaje. Las paredes rocosas, pulidas por siglos de agua corriente, creaban formas caprichosas que invitaban a la contemplación y la fotografía.

El Gran Final: El Acueducto

    Llegamos al final de la ruta donde nos esperaba un puente o acueducto de considerable altura. Era impresionante ver esa construcción alzándose sobre el barranco, testimonio de la importancia que había tenido históricamente el aprovechamiento del agua en esta zona.

    Juan, con su ojo artístico, quedó fascinado por la arquitectura del puente y la forma en que se integraba con el paisaje natural. Pasamos un buen rato contemplando las vistas desde allí arriba y planificando el regreso, porque la ruta era de ida y vuelta y debíamos calcular bien nuestras fuerzas.

Una Segunda Aventura: La Ruta del Misterio

    En otra ocasión decidimos explorar la ruta alternativa que comenzaba en el acueducto. Siguiendo la carretera hacia abajo, descubrimos uno de los misterios más intrigantes del lugar.

    Al poco de empezar a caminar, vimos a nuestra izquierda unas zanjas cuyo origen y función no estaban nada claros. Unos decían que eran trincheras de la guerra civil, otros que se trataba de canalización de agua de época romana. Juan y yo nos convertimos en investigadores improvisados, intentando descifrar las pistas que el terreno nos ofrecía.

    Caminamos por la carretera que nos llevó por unos meandros labrados en la montaña a nuestra derecha, mientras que a la izquierda pudimos ver cómo la erosión había creado numerosas cuevas, alguna de ellas practicable. Era como un museo geológico al aire libre.

El Final Cinematográfico

    Al final de esta segunda ruta llegamos a unas construcciones abandonadas que, seguramente, fueron utilizadas para el aprovechamiento de los recursos del agua. Como curiosidad, vimos unas tuberías que drenan agua en caso de crecidas, toda una obra de ingeniería adaptada al carácter intermitente de estos cursos de agua.

    Y aquí es donde la historia se vuelve especial para mí: en este lugar grabé unas imágenes para el cortometraje "Puritafobia", con Juan como protagonista. Ver a mi amigo actuar en ese entorno tan singular, rodeado de historia y naturaleza, fue una experiencia única que combinaba mis dos pasiones: el senderismo y la creación audiovisual.

La Leyenda que Juan Narró

    Juan conocía una vieja leyenda sobre Fuente Caputa. Nunca supimos si había algo de cierto o era pura imaginación, pero él la narraba con esa pasión que solo los buenos contadores de historias poseen. En uno de mis videos, quedó grabada su narración de esta leyenda, convirtiéndose en uno de esos recuerdos sonoros que conservo de nuestras aventuras juntas.


Un Paraje que Conecta Tiempos

    Fuente Caputa se convirtió en uno de nuestros lugares favoritos porque representaba perfectamente esa conexión entre pasado y presente que tanto nos fascinaba. Los romanos habían estado allí hace dos mil años, aprovechando las mismas aguas que nosotros contemplábamos. Las construcciones abandonadas nos hablaban de épocas más recientes de aprovechamiento hidráulico. Y nosotros, en el presente, seguíamos disfrutando de este capricho de la naturaleza.

    Con Juan descubrí que Fuente Caputa no era solo un destino de senderismo: era un lugar donde la historia, la leyenda, la naturaleza y la creatividad se daban cita. Cada visita nos ofrecía algo nuevo que descubrir, algo diferente que explorar.

    Un oasis que demuestra que en los lugares más inesperados pueden esconderse los tesoros más extraordinarios, y que compartir estos descubrimientos con un buen amigo los convierte en experiencias inolvidables.














El Castillo de La Luz en Murcia y mi relación con él: Rodaje y Senderismo

Un Patrimonio Islámico Único en Peligro

 

   El Castillo de La Luz, también conocido como Castillo de Verdolay o Santa Catalina del Monte, es uno de los castillos más singulares de la comarca murciana, ya que su historia se remonta a los primeros siglos de la dominación islámica en la península ibérica. Fue construido entre los siglos VIII-IX, en época emiral-califal, y abandonado a mediados del siglo XIII tras la reconquista, por lo que se trata de una construcción puramente islámica.

    Se ubica a escasos kilómetros al sur de Murcia, próximo a La Alberca y al Santuario de la Fuensanta, formando parte del anillo defensivo de Murcia junto al castillo de Monteagudo, controlando la zona entre la costa y el núcleo urbano.

    Aunque está declarado Bien de Interés Cultural, actualmente se encuentra en ruinas y la asociación HUERMUR lo ha incluido en la Lista Roja de Patrimonio en Peligro debido a su estado de abandono. Del castillo se conservan algunos lienzos de muralla, restos de un torreón y el aljibe, construido todo ello en tapial de argamasa.


    En los alrededores se encuentran otros monumentos de interés como el Santuario Ibérico y la Necrópolis, el Eremitorio de la Luz, la Ermita de San Antonio "El Pobre" y el Santuario de la Fuensanta.

El Valle de Carrascoy y El Valle es uno de los parajes más conocidos por los murcianos para dar largos paseos, con la posibilidad de descansar después en el chiringuito de "La Balsa".



Mis Caminatas con Juan: Un Músico que me Enseñó Murcia

    Era uno de los puntos por los que pasaba cuando hacía largas caminatas con mi amigo Juan, un músico murciano que conocí cuando vivía yo en Murcia. El Castillo de La Luz estaba dentro de las rutas de senderismo que habitualmente hacen los murcianos, esos senderos que serpentean por todo el Valle de Carrascoy y que Juan conocía como la palma de su mano.

    Juan me enseñó muchas de esas rutas y juntos nos dábamos buenos paseos por toda esta zona montañosa que rodea la ciudad. Desde la Fuensanta pasábamos siempre por delante del Castillo de La Luz, y cada vez que llegábamos allí, nos deteníamos un rato. Había algo en esas ruinas que invitaba a la contemplación, al silencio, a imaginar cómo había sido la vida en esos muros hace más de mil años.

Un Escenario Natural para Ibn Arabí

Pero el Castillo de La Luz adquirió un significado especial para mí cuando decidí utilizarlo como uno de los escenarios principales de mi documental "Poemas de Ibn Arabí". Este proyecto, del cual fui guionista, director, editor... vamos, que lo hice todo, me permitió explorar la figura de este extraordinario personaje histórico.

    Ibn Arabí fue un místico sufí nacido en Murcia en el siglo XII (1165), más concretamente el 28 de julio de 1165. Conocido como "El Vivificador de la Religión" o "El Maestro más Grande", murió en Damasco en 1240 y es una figura clave en el desarrollo de la tradición sufí.

Juan como Ibn Arabí: Magia en las Ruinas

    Juan se prestó generosamente a interpretar al místico sufí, y no podía haber elegido mejor actor ni mejor escenario. Verle entre esas ruinas islámicas, representando a Ibn Arabí con la pasión que solo un músico puede aportar, fue una experiencia mágica.

    Rodamos varias escenas entre los muros de tapial de argamasa que aún se mantienen en pie, aprovechando la luz especial que se filtra entre las piedras al atardecer.

    Era como si el tiempo se hubiera detenido. Juan, con su túnica, parecía conectar directamente con el espíritu de aquella Murcia del siglo XII donde nació Ibn Arabí. Las ruinas del castillo, construido en la misma época emiral-califal que vio nacer al místico, creaban el marco perfecto para evocar esa Murcia andalusí que fue cuna de grandes pensadores.

Entre Senderismo y Cinematografía

    Combinar mis pasiones por el senderismo y la creación audiovisual en el mismo lugar tenía algo de poético. Durante días, el Castillo de La Luz fue tanto mi destino de caminatas con Juan como mi plató de rodaje. Conocía cada piedra, cada ángulo, cada momento del día en que la luz era perfecta.

    Juan disfrutaba tanto interpretando a Ibn Arabí como explicándome los secretos de los senderos que llevaban hasta allí. Era un guía perfecto: conocía cada atajo, cada fuente, cada mirador desde donde contemplar el valle. Y además, su sensibilidad musical aportaba una dimensión especial a los textos del místico sufí.


Un Patrimonio que Merece más Cuidado

    Durante todas esas visitas, tanto para senderismo como para rodaje, me dolía ver el estado de abandono progresivo del castillo. Un patrimonio de más de mil años, declarado Bien de Interés Cultural, merecía mucha más atención y cuidado.

    Cada vez que subía hasta sus ruinas, me preguntaba cuánto tiempo resistirían esos muros antes de desaparecer definitivamente. El documental de Ibn Arabí se convirtió también, sin pretenderlo, en un testimonio visual del estado del castillo en aquellos años.

Recuerdos que Perduran

    Ahora, cuando veo las imágenes del documental, no solo recuerdo los versos de Ibn Arabí o la interpretación de Juan. También recuerdo esas caminatas por el Valle, las conversaciones sobre música y misticismo, las puestas de sol desde las alturas del castillo, el sonido del viento entre las ruinas.


    El Castillo de La Luz se convirtió en mucho más que un destino de senderismo o una localización de rodaje: fue el escenario donde se cruzaron la amistad, la creatividad, la historia y la naturaleza.Ese rincón donde el presente y el pasado andalusí conviven entre piedras milenarias y senderos que siguen guiando a los amantes de la montaña hacia uno de los tesoros mejor guardados de Murcia.

    Un lugar donde cada visita era un viaje en el tiempo, donde cada paso conectaba con siglos de historia, y donde Juan me enseñó que el mejor senderismo es aquel que alimenta también el alma.



El Cau d'Elx: Un museo al aire libre que el tiempo olvida

Gracias, Jero.

    Un día, charlando con mi amigo Jero —que es de una pedanía de Elche, en Alicante—, me habló de un lugar especial: un rincón donde un vecino llevaba años construyendo esculturas y mostrándolas al mundo, sin ánimo de lucro y sin ayudas gubernamentales. Como mi curiosidad es tan intensa, enseguida me interesé por el tema y quedé con él para que me lo enseñara.


La historia de Mariano Ros


    Mariano Ros era un zapatero de Elche, jubilado, aficionado a la montaña y con dotes para la escultura. En el año 2000 comenzó este proyecto que, dicho sea de paso, ocho años más tarde tuvo que abandonar por razones puramente burocráticas.


Un legado truncado

    Con la inestimable ayuda de tres amigos —Cándido, Vicente y Pere—, fueron tallando en las piedras figuras y monumentos representativos de la vida diaria de los ilicitanos: el pantano, el Palmeral, El Misteri, la iglesia de Santa María y, cómo no, la mismísima Dama de Elche.

    Mariano Ros murió en 2017 con 91 años. Nueve años antes, la burocracia española había paralizado su proyecto porque el lugar elegido era público. Lejos de tramitar algún tipo de solicitud o permiso administrativo que promoviera el proyecto para que siguiera adelante, su legado corre el riesgo de perderse para siempre.

¿Cómo llegar a El Cau?

    Desde Elche, hay que dirigirse a la pedanía "El Ferriol" por el camino de Monforte. Nada más pasar por debajo de la autovía A-70, dejaremos a la izquierda la urbanización Bonavista. En una explanada podemos dejar el coche y desde allí continuar a pie por un sendero de unos 600 metros.



El museo al aire libre

No hace falta describir con palabras la magnitud de las esculturas. Entra en el museo y disfruta...

A continuación, os dejo una colección de fotografías que tomé durante mi visita.

También he subido un vídeo a YouTube que documenta este lugar único.

    El Cau d'Elx es un testimonio de la pasión creativa de un hombre y sus amigos, pero también un recordatorio de cómo la burocracia puede sofocar las iniciativas culturales más genuinas.



















































































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