Un Patrimonio Islámico Único en Peligro
El Castillo de La Luz, también conocido como Castillo de Verdolay o Santa Catalina del Monte, es uno de los castillos más singulares de la comarca murciana, ya que su historia se remonta a los primeros siglos de la dominación islámica en la península ibérica. Fue construido entre los siglos VIII-IX, en época emiral-califal, y abandonado a mediados del siglo XIII tras la reconquista, por lo que se trata de una construcción puramente islámica.
Se ubica a escasos kilómetros al sur de Murcia, próximo a La Alberca y al Santuario de la Fuensanta, formando parte del anillo defensivo de Murcia junto al castillo de Monteagudo, controlando la zona entre la costa y el núcleo urbano.
Aunque está declarado Bien de Interés Cultural, actualmente se encuentra en ruinas y la asociación HUERMUR lo ha incluido en la Lista Roja de Patrimonio en Peligro debido a su estado de abandono. Del castillo se conservan algunos lienzos de muralla, restos de un torreón y el aljibe, construido todo ello en tapial de argamasa.
El Valle de Carrascoy y El Valle es uno de los parajes más conocidos por los murcianos para dar largos paseos, con la posibilidad de descansar después en el chiringuito de "La Balsa".
Mis Caminatas con Juan: Un Músico que me Enseñó Murcia
Era uno de los puntos por los que pasaba cuando hacía largas caminatas con mi amigo Juan, un músico murciano que conocí cuando vivía yo en Murcia. El Castillo de La Luz estaba dentro de las rutas de senderismo que habitualmente hacen los murcianos, esos senderos que serpentean por todo el Valle de Carrascoy y que Juan conocía como la palma de su mano.
Juan me enseñó muchas de esas rutas y juntos nos dábamos buenos paseos por toda esta zona montañosa que rodea la ciudad. Desde la Fuensanta pasábamos siempre por delante del Castillo de La Luz, y cada vez que llegábamos allí, nos deteníamos un rato. Había algo en esas ruinas que invitaba a la contemplación, al silencio, a imaginar cómo había sido la vida en esos muros hace más de mil años.
Un Escenario Natural para Ibn Arabí
Pero el Castillo de La Luz adquirió un significado especial para mí cuando decidí utilizarlo como uno de los escenarios principales de mi documental "Poemas de Ibn Arabí". Este proyecto, del cual fui guionista, director, editor... vamos, que lo hice todo, me permitió explorar la figura de este extraordinario personaje histórico.
Ibn Arabí fue un místico sufí nacido en Murcia en el siglo XII (1165), más concretamente el 28 de julio de 1165. Conocido como "El Vivificador de la Religión" o "El Maestro más Grande", murió en Damasco en 1240 y es una figura clave en el desarrollo de la tradición sufí.
Juan como Ibn Arabí: Magia en las Ruinas
Juan se prestó generosamente a interpretar al místico sufí, y no podía haber elegido mejor actor ni mejor escenario. Verle entre esas ruinas islámicas, representando a Ibn Arabí con la pasión que solo un músico puede aportar, fue una experiencia mágica.
Rodamos varias escenas entre los muros de tapial de argamasa que aún se mantienen en pie, aprovechando la luz especial que se filtra entre las piedras al atardecer.
Era como si el tiempo se hubiera detenido. Juan, con su túnica, parecía conectar directamente con el espíritu de aquella Murcia del siglo XII donde nació Ibn Arabí. Las ruinas del castillo, construido en la misma época emiral-califal que vio nacer al místico, creaban el marco perfecto para evocar esa Murcia andalusí que fue cuna de grandes pensadores.
Entre Senderismo y Cinematografía
Combinar mis pasiones por el senderismo y la creación audiovisual en el mismo lugar tenía algo de poético. Durante días, el Castillo de La Luz fue tanto mi destino de caminatas con Juan como mi plató de rodaje. Conocía cada piedra, cada ángulo, cada momento del día en que la luz era perfecta.
Un Patrimonio que Merece más Cuidado
Durante todas esas visitas, tanto para senderismo como para rodaje, me dolía ver el estado de abandono progresivo del castillo. Un patrimonio de más de mil años, declarado Bien de Interés Cultural, merecía mucha más atención y cuidado.
Cada vez que subía hasta sus ruinas, me preguntaba cuánto tiempo resistirían esos muros antes de desaparecer definitivamente. El documental de Ibn Arabí se convirtió también, sin pretenderlo, en un testimonio visual del estado del castillo en aquellos años.
Recuerdos que Perduran
Ahora, cuando veo las imágenes del documental, no solo recuerdo los versos de Ibn Arabí o la interpretación de Juan. También recuerdo esas caminatas por el Valle, las conversaciones sobre música y misticismo, las puestas de sol desde las alturas del castillo, el sonido del viento entre las ruinas.
El Castillo de La Luz se convirtió en mucho más que un destino de senderismo o una localización de rodaje: fue el escenario donde se cruzaron la amistad, la creatividad, la historia y la naturaleza.Ese rincón donde el presente y el pasado andalusí conviven entre piedras milenarias y senderos que siguen guiando a los amantes de la montaña hacia uno de los tesoros mejor guardados de Murcia.
Un lugar donde cada visita era un viaje en el tiempo, donde cada paso conectaba con siglos de historia, y donde Juan me enseñó que el mejor senderismo es aquel que alimenta también el alma.




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