Cullera y el pirata Dragut

    Cullera no es solo apartamentos y playas, que son playas certificadas y galardonadas internacionalmente por su calidad, limpieza y servicios. De hecho, seis cuentan con un sistema de gestión medioambiental y de calidad.


    Está bien que visitemos Cullera por ello, pero no debemos olvidar que tiene otros atractivos.

    En cullera además de los más de 15 kilómetros de litoral con amplias playas se puede disfrutar de un amplio patrimonio repartido por todo el término municipal.
    Hoy vamos a ver otros eventos que también destacan de entre los muchos que hay. 

El pirata Dragut

    La piratería fue una constante a lo largo del siglo XVI.
    Eran frecuentes los ataques y saqueos subsiguientes por parte de Turcos y Berberiscos sobre diversos puntos de nuestra geografía y el 25 de mayo de 1550 le tocó el turno a Cullera a manos del pirata Turco Dragut, lugarteniente y sobrino de Barbarroja.
    El ataque cogió desprevenidos a los Cullerenses y el pirata obtuvo un importante botín en bienes y prisioneros.
    Para recordar aquellos hechos históricos, se ha acondicionado la cueva dónde, el pirata atracó sus barcos y dónde retuvo como prisioneros, a una gran cantidad de vecinos de Cullera.

    La cueva, convertida en museo, es donde podemos visitar una singular exposición sobre los piratas en el siglo XVI.

    La exposición es un estudio donde se recuerdan los conflictos religiosos, la inquisición con sus instrumentos de tortura, los piratas, y la actividad corsaria.


Mercado pirata


    Con motivo de la celebración del aniversario del desembarco e invasión por parte del pirata Dragut, todos los años en Cullera se instala un Mercado Pirata. 
    Durante tres días, desde el viernes 24 hasta el domingo 26, en el Paseo Doctor Alemany, el vecindario y todos los visitantes pudieron disfrutar de piratas, doncellas, juglares, y tiendas medievales. 
    El mercado permaneció abierto, con un horario matinal y otro por la tarde. 

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    Antes de que diera comienzo a las siete, la representación del desembarco del pirata, los niños pudieron disfrutar de juegos infantiles y una divertida representación del hecho histórico a cargo de una compañía de títeres.
    Durante los días 24, 25 y 26 de mayo, esta calle se convirtió en un escenario, donde los visitantes, se fueron encontrando con personajes de la época en la cual, el pirata Dragut y sus esbirros, asaltaron la ciudad y secuestraron a gran parte de la población.


Representación del Desembarco

Pueblos Históricos de Portugal III (Castelo Branco)

 Castelo Branco


Entro en la ciudad, por la rotonda dedicada a Bartolomeu da Costa, gran benefactor de la casa de la misericordia.


Enfrente, el Museo de Arte Sacro instalado en el Convento da Graça,


y a continuación, los exuberantes Jardines del Paço Episcopal.

Jardines del Paço Episcopal


Extraordinario ejemplo del
barroco, fue construido a principios del siglo XVIII.

Está dominado por balcones y barandas con barandillas de hierro y balaustres de piedra.


Hay cinco lagos, en los que se instalan juegos de agua.


Se divide en cuatro lugares diferentes , pero conectados por varios puntos de articulación : el ingreso , los arbustos , el jardín inundado y el plan superior.


El nivel arbusto, es el nivel principal del jardín y se divide en 24 zonas limitadas por setos.

Aquí encontraremos , en alusión a las cinco llagas de Cristo , cinco lagos con fuentes.


La escalera de los Reyes es especialmente llamativa, con las estatuas de granito ordenadas cronológicamente. 


Por otro lado, las estatuas de los Reyes que gobernaron Portugal bajo el dominio español, entre 1580 y 1640 son más pequeñas que las de los demás monarcas.


También nos encontramos con estatuas simbólicas de granito, que representa entre otros , los Cuatro Virtudes Cardinales , las Virtudes Teológicas, el zodiaco , las Partes del Mundo , las cuatro estaciones, el fuego o la caza.

Dispuesta a modo de escalera , hay representaciones de los Apóstoles y de los Reyes de Portugal hasta D. José I.

El jardín inundado es contiguo a la anterior , como si emergiera de un lago .

Llegamos a la planta superior del jardín a través de la escalera de lado oeste , donde encontramos estatuas que representan el Antiguo Testamento y el agua como símbolo de un elemento purificador .

El gran Parque de la Ciudad, conocido como el Jardín del Laurel, está conectado a este jardín mediante una pasarela.


Este parque se construyó a principios del siglo XX.


La ciudad antigua

Ni demasiado grande, ni demasiado pequeña, Castelo Branco es una ciudad a la medida de las personas a las que les gusta conocer sitios increíbles, cada uno debe descubrirla a su ritmo, curioseando por esquinas y rincones.


Poco se sabe de la historia de Castelo Branco antes de la llegada de los Templarios.

La fundación de la ciudad se atribuye a los Caballeros del Templo, que habrían levantado el castillo y las murallas entre 1214 y 1230.

    La Praça de Camões o Praça Velha es el centro de la ciudad antigua.


Subiendo una de las calles en cuesta, que salen de esta plaza, nos lleva al castillo, el mejor mirador de la ciudad.



El centro histórico de la ciudad aún guarda reminiscencias de esos tiempos medievales, ampliadas posteriormente por el rey D. Dinis.


Con el rey D. Manuel, Castelo Branco recibió una nueva carta foral y vio crecer tanto su población como el casco urbano de la ciudad.

Aún hoy las callejuelas exhiben, orgullosas, casas del siglo XVI con puertas y ventanas decoradas, símbolos de la riqueza de los comerciantes que vivían en ellas.


En los años siguientes, Castelo Branco recibió de la Corona el título de villa notable y asistió a la construcción de dos importantes iglesias: la Misericórdia y la Iglesia de São Miguel, actual Sé Catedral.


Más adelante, D. Nuño de Noronha mandó construir el suntuoso edificio del Paço Episcopal, símbolo de la urbanidad y de la importancia que, por aquel entonces, tenía la villa a nivel nacional.


Bajando del castillo, paramos en una especie de rellano, formado por una pequeña plaza/mirador donde se encuentra el Museo Manuel Cargaleiro, una leyenda viva de la cultura portuguesa en el que puede verse el arte de este pintor y ceramista portugués.


    Como sus delicados bordados, la historia de Castelo Branco está tejida con manos delicadas.


La ciudad moderna

Castelo Branco es una ciudad profundamente rica en patrimonio cultural. Alberga innumerables e inspiradores monumentos, como el Castillo de los Templarios, la Catedral (antigua Iglesia de San Miguel), el Cine-Teatro Avenida, diseñado en los años 50 por los arquitectos Raul César Caldeira y Albertino Crujeiro Galvão Roxo, el Museo Francisco Tavares Proença Júnior.


Pero es también una ciudad con ojos de futuro. El Centro de Cultura Contemporáneaes un gran icono de Castelo Branco.


    Diseñado por el arquitecto barcelonés Josep Lluis Mateo y el arquitecto portugués Carlos Reis de Figueiredo, este edificio de 4 plantas presenta las exposiciones más desafiantes y es un lugar de visita obligada de esta acogedora ciudad.

El Largo da Devesa, diseñado por el arquitecto catalán Josep Lluis Mateo, es el nuevo punto de encuentro de la ciudad. Un lugar impresionante donde locales y visitantes pueden encontrar acogedores cafés y tiendas.


La cultura juega un papel importante en Castelo Branco. Por eso, una antigua fábrica textil fue concertada en un importante centro cultural.


La Fábrica da Criatividade es el lugar donde se mezclan e interactúan varias artes: teatro, danza, música, cine, vídeo, televisión, diseño, artes gráficas, fotografía y arquitectura. Un poderoso centro de creación cultural.


Freguesias



La freguesia es la menor demarcación administrativa de Portugal. Equivale a la parroquia en España.

Existen 3091, Castelo Branco se erige como capital del concelho del mismo nombre.


Catedral de Castelo Branco

Es la sede del obispo. Originalmente de trazado medieval, fue modificada a lo largo de los siglos, quedando visibles en la actualidad en su mayoría los elementos barrocos y rococó.

La nave longitudinal presenta seis altares laterales en madera tallada y dorada.


La iglesia fue clasificada por el Instituto de Gestão do Património Arquitectónico e Arqueológico portugués como «inmueble de interés público» en 1978.

El arco del crucero fue alterado en 1608, siendo todavía visibles los vestigios de la estructura original del siglo XVI.

Las principales campañas de intervención arquitectónica se realizaron en 1691, con la introducción de pinturas de Bento Coelho en ocho capillas.

En 1771, con el paso de Castelo Branco a diócesis, la iglesia es elevada al estatus de catedral y es ampliada. En 1785 se reconstruye la capilla mayor y en 1791 se colocan pinturas de Pedro Alexandrino en el retablo y en la Capilla del Santísimo.


Castillo


Fue un castillo íbero estratégico y en la Edad Media formaba parte de la llamada línea del Tajo).

Gravemente dañado a lo largo de los siglos, el castillo templario sigue siendo el registro histórico militar más importante de la ciudad.

A finales del siglo XIII, incluía cuatro puertas.


    A mediados de ese siglo se construyó una segunda cortina de murallas que resultó en la existencia de siete puertas.


Durante este período se ejecutó la construcción de la torre del homenaje, financiada con impuestos sobre los cereales, el vino, la carne, las sobras de los hospitales, las botellas y los fondos residuales de los testamentos públicos hasta aproximadamente 600 libras.



Palacio

Durante el siglo XVI se construyó un palacio.


Una cápsula de 1706 describe el palacio con un pórtico de acceso de mampostería con establos a la derecha y un aljibe a la izquierda, alimentado por el agua de lluvia recogida en la Iglesia de Santa María.


Iglesia de Santa Maria

En el interior del castillo, separando el primer y tercer patio, se encuentra la Iglesia de Santa María do Castelo. Es una iglesia románica sin campanario, una característica propia de los Templarios.


A continuación os dejo un vídeo corto de mi visita, y si queréis ver el reportaje completo pinchar en este enlace.




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