Entre los siglos XIII y XIX, tuvo su gran época de esplendor cuando la villa fue capital del Señorío de Galisteo, en cuyo territorio se encontraban aldeas como Pozuelo de Zarzón, Guijo de Galisteo, Montehermoso y Carcaboso.
De su importante pasado queda en pie la muralla, de origen almohade, construida con cantos rodados y argamasa, que rodea completamente la parte antigua de la villa, conservándose el conjunto en muy buen estado.
Junto a esta, se encuentra la torre del homenaje, conocida como la Picota y es considerada el mayor símbolo del municipio, ya que su silueta, se divisa desde bastantes km. antes de llegar al pueblo.
Es una fortificación que los cristianos construyeron en el siglo XIV como parte del palacio sobre el alcázar almohade. Se llama así por el agudo remate en pirámide de base octogonal.
La muralla, de 1200 m. De longitud, se puede recorrer en su totalidad por la parte exterior,
accediendo al interior mediante tres puertas de la época de la reconquista. La puerta del Rey, la de Santa Maria y la De la Villa.
Sorprende en uno de los puntos del recorrido, una singular silla junto a la picota. El juez, se sentaba en ella y leía la sentencia al reo, de espaldas a este. Esto es el Pericutín.
Intramuros.
Intramuros encontramos el ábside mudéjar perteneciente a la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, construida en el siglo XIII, siguiendo esquemas del mudéjar románico de Castilla y León. Su ábside está formado por dos cuerpos superpuestos de arcos de ladrillo ciegos. Y el campanario separado de la iglesia, sobre la muralla.
La iglesia original fue construida en el siglo XIII y reformada en el XVI. La fachada es de estilo mudejar románico de Castilla y León.
En 1991 el municipio fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico. De hecho, la gran mayoría de las casas de este municipio están dentro de la muralla.
Me cuenta una de las vecinas que no deje de ver con detalle las agujas del reloj del ayto. y me confía que es único en España.
Otra curiosidad que hace único a este pueblo, es el mosaico del suelo de la plaza mayor, en el que se reproducen algunas construcciones y emblemas típicos.
Recorriendo las calles del casco histórico, llego a otra plaza, de menor tamaño pero no menos interesante, llena de rosales que le infieren un color especial.
Volviendo al exterior de la muralla y en el punto mas alto, las vistas son excepcionales, desde este mirador, se observa el río Jerte con un puente medieval, de mediados del s. XVI, construido por los señores del lugar.
Esta población perteneciente al Valle del Alagón, cruza la Vía de la Plata en su Camino Mozárabe a Santiago de Compostela.
Si queréis ver el reportaje que hice, pinchar en este enlace, que os llevará a mi canal de Youtube.
















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