Hay sitios que no figuran en ninguna guía de viaje. Sitios que se descubren por casualidad, por un cartel al borde de la carretera, por la curiosidad de quien se pregunta qué habrá al final de ese camino. Villa del Arco es uno de ellos.
La llegada
El silencio es lo primero que te recibe en Villa del Arco, también conocida como El Arquillo o, con más cariño, Arquillo de los Limones. Una aldea de apenas unas pocas casas de piedra encaramada en la falda sur de la Sierra del Arco, a poco más de tres kilómetros de Cañaveral.
Hasta los años 60 fue un municipio independiente. El éxodo rural de la dictadura se lo llevó casi todo por delante: en 1963 solo quedaban dos familias. Hoy, oficialmente, tiene un solo habitante permanente. Pero eso no significa que esté muerto.
El olmo de la plaza del Álamo
En la plaza del Álamo te espera él. Un tronco enorme, retorcido, con las cicatrices de cinco siglos de historia. Es un olmo del siglo XVI, aunque aquí en Extremadura al olmo se le llama popularmente álamo negrillo, de ahí el nombre de la plaza. Una placa junto a él lo explica con una voz en primera persona que te detiene en seco.
El árbol murió en 1998 por un ataque de grafiosis, la misma enfermedad que ha diezmado los olmos de media Europa. Pero de sus raíces brotan brotes jóvenes, nuevos hijos que se niegan a dejarlo desaparecer del todo. Es quizás la imagen más honesta de este pueblo: viejo, herido, pero vivo. Alrededor, olmos más jóvenes hacen guardia.
Como el pueblo mismo, el olmo no se rinde.
El agua, la gran protagonista
Villa del Arco tiene una relación especial con el agua. La fuente mana sin parar y el agua se escapa por un regato entre la hierba, camino desconocido, quizás bajo tierra. Más adelante aparecen los pilones: dos grandes depósitos de piedra unidos por un paso de lajas que llevan siglos aquí.
No son decorativos. El pilón grande, redondo, era el lavadero. Mujeres de Cañaveral subían a diario cargando cestos de ropa en la cabeza para ganarse la vida lavando la ropa de las familias pudientes. El pilón pequeño servía para aclarar. Luego la ropa se tendía sobre las peñas y los arbustos a secar al sol de la sierra.
Hoy el agua sigue ahí, limpia y quieta. Si te asomas, la vegetación subacuática te devuelve la mirada. Un mundo tranquilo donde ya no hay manos que froten.
La iglesia y sus dos cementerios
En lo alto del pueblo, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción preside el conjunto. Construida en 1847 para reemplazar un templo anterior en estado ruinoso, llama la atención por su interior inesperado: un altar de colores vivos, primarios, casi festivos, que no encajan con la austeridad de piedra del exterior. Cuenta la leyenda local que fue un cura que vivió en México quien trajo la idea de pintar así el altar.
A sus pies, no uno sino dos cementerios. El primero, con tres tumbas anónimas. El segundo, aún más pequeño, era donde se enterraba a los bebés que morían sin haber recibido el bautismo: los que la Iglesia no admitía en tierra sagrada. Dos espacios diminutos que cuentan más historia que muchos monumentos.
Desde aquí arriba, rodeando el conjunto con la mirada, se entiende por qué esta aldea recibió el Premio ADENEX en 2012 a su contribución a la conservación del patrimonio cultural y la naturaleza.
El embalse al fondo
Desde lo alto del pueblo, los llanos de Cáceres se extienden hasta donde alcanza la vista. Y al fondo, brillando entre las montañas, el embalse de Alcántara, conocido también como embalse José María de Oriol, uno de los más grandes de Europa por capacidad.
Es un contraste que te sacude: una aldea con un solo habitante permanente, mirando uno de los embalses más grandes del continente. La pequeñez de lo humano frente a la escala de lo que hemos construido.
Piedra, cal y silencio
De vuelta por las calles, la arquitectura tradicional extremeña en estado puro: piedra y fachadas encaladas de blanco, portones de madera, hierba creciendo entre los adoquines. Un edificio moderno, más reciente, rompe levemente el conjunto. Podría ser la casa de cultura o una oficina de turismo, etc.. Está cerrado. Nadie contesta.
Y quizás eso también forma parte del encanto de Villa del Arco.
Volver a la furgoneta
Desde la furgoneta, la aldea se queda atrás entre las montañas. Un solo habitante permanente, pero casi doscientas personas que forman la Asociación de Amigos de Villa del Arco, que vuelven cada septiembre para la fiesta de la Virgen del Arco y que se niegan, como el olmo, a dejar que este sitio desaparezca.
"Cañaveral de las limas, Arquillo de los limones..." — viejo refrán de la comarca.
Un sitio que merece que alguien se detenga a mirarlo. Y que alguien lo cuente.
FICHA PRÁCTICA
Nombre oficial: Arco / El Arquillo / Villa del Arco
Municipio: Cañaveral, Cáceres, Extremadura
Distancia desde Cañaveral: 3 km por carretera CC-40
Habitantes permanentes: 1 (censo 2022)
Iglesia: Nuestra Señora de la Asunción (1847)
El olmo: Siglo XVI — murió en 1998, revive desde las raíces
Premio: ADENEX 2012 a la conservación del patrimonio
Asociación de Amigos: Tel. 649 204 522
Fiestas patronales: Primer fin de semana de septiembre
🎬 Vídeo del reportaje
Puedes ver el reportaje completo de la visita a Villa del Arco en el siguiente enlace:
▶ Ver vídeo en YouTube — Villa del Arco: el Arquillo de los Limones | La aldea que se niega a morir
🚐 Área de autocaravanas
Camper Park Cáceres Nature
Cañaveral cuenta con su propio área de autocaravanas, muy bien valorada y con todos los servicios. Está situada en las afueras del pueblo, junto a las piscinas municipales y las instalaciones deportivas.
Dirección: Ctra. N-630, Km 510,5 — 10820 Cañaveral, Cáceres
Teléfono: 651 114 424
Reservas: App PVerde
Servicios disponibles
Parcelas de 60 m² con electricidad
Duchas con agua caliente
Lavadora y secadora
Wifi
Microondas, máquina de snacks, comida y bebidas
Zona de picnic y petanca
Rutas de senderismo señalizadas
Junto a piscina municipal, restaurante e instalaciones deportivas
Gasolinera, tiendas, farmacia y restaurantes a unos 600 m
Tarifas orientativas
(Verificar actualizaciones en el momento de la visita)
Pernocta + 2 personas + cambio de aguas + wifi: desde 12 €/noche
Solo cambio de aguas: 5 €
Electricidad: 4 €/día
Ducha: 1 € / 5 minutos
Lavadora: 5 € · Secadora: 4 €
Descuentos por estancias largas
Ubicación estratégica
El área está a solo 3 km de la salida de la autovía A-66, lo que la convierte en un punto de descanso ideal en la ruta de la Vía de la Plata. Además, está próxima a:
Parque Nacional de Monfragüe (46 km)
Parque Natural Tajo Internacional
Valle del Jerte y La Vera
Ruinas romanas de Cáparra
Ciudad de Cáceres (41 km) — Patrimonio Mundial UNESCO
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