Hay rutas que llevan tiempo en la lista de pendientes. Los Puentes de Chulilla era una de ellas. Buen tiempo, fin de semana libre y mochila preparada: no había más excusas. La ruta de los Calderones, también conocida como la ruta de los Pantaneros, discurre por el fondo del cañón que el río Turia ha tallado durante millones de años a su paso por Chulilla, un pequeño municipio de la comarca del Camp de Túria, en Valencia.
El resultado es un paisaje de paredes verticales de roca caliza, agua encajonada entre piedra y una serie de puentes colgantes que cruzan el río en los puntos más espectaculares del recorrido.
El Cañón del Turia: Un Paisaje Esculpido por el Tiempo
Desde el aparcamiento, la ruta arranca con un cartel que ya avanza lo que viene. Los primeros metros son tranquilos, con el camino entre vegetación y flores silvestres, y los farallones del cañón asomando al fondo como una promesa. Antes de llegar al río propiamente dicho, aparece una cascada lateral: no es el Turia, sino un arroyo afluente que aporta su caudal. Un detalle menor en el mapa, pero bonito de encontrar al inicio.En temporada alta, el acceso tiene un coste de un euro, destinado al mantenimiento del entorno. Una cifra razonable para conservar un espacio así. Fuera de temporada, el puesto está vacío y las sillas tiradas por el suelo. La naturaleza, mientras tanto, sigue a lo suyo.
Los Puentes Colgantes: Suspendidos sobre el Río
El primer puente colgante se ve desde arriba antes de llegar a él. Parece pequeño, casi de juguete, visto desde el camino. Para llegar hay que bajar unas escaleras de piedra con barandillas de madera, con una pendiente que pide respeto y no invita a las prisas.Y entonces lo pisas. El suelo se mueve. Un balanceo suave y constante que recuerda, en cada paso, que estás suspendido sobre el vacío. Bajo los pies, el Turia encajonado entre paredes de piedra. El agua ruge. Y uno, ahí en medio, se siente ridículamente pequeño de la mejor manera posible.
El segundo puente llega poco después, precedido por una escalinata metálica. Mismo esquema: cruzas, el río abajo, los farallones a ambos lados. Esta ruta tiene el don de hacerte sentir que caminas por sitios que no deberían ser transitables, y que sin embargo lo son.
La Ermita, la Escalada y el Camino que No Lleva a Ninguna Parte
Un cartel señala los restos de una ermita. Lo que queda es un rectángulo acotado por una barandilla de madera, con piedras y vegetación dentro. La historia en su estado más honesto: lo que fue, reducido a contorno. Aun así, alguien se tomó la molestia de señalarlo.Más adelante, justo bajo la pared vertical, se ven restos de vía ferrata y anclajes en la roca. Los escaladores eligen bien sus lugares. Hay algo muy antiguo en esas paredes que invita a escalarlas.
En un cruce, un puente de madera a la izquierda invita a desviarse. Lo cruzo. El sendero se estrecha más de lo normal, solo un hilo donde cabe una persona con su equipo de escalada. Seguro que son ellos quienes lo han abierto. Paro a dar un trago de agua, doy media vuelta y sigo el camino bueno.Los Pantaneros: La Historia Detrás del Nombre
El punto final de mi recorrido es uno de los más interesantes de la ruta. Hasta aquí llegaban los pantaneros: los obreros que construyeron la presa de Chulilla a principios del siglo XX, subiendo con sus burros cargados de materiales por este mismo camino. Hoy, una serie de escalones retienen el agua del Turia para que no coja demasiada velocidad antes de la presa. La mano humana sobre el río, en su versión más austera y funcional.La ruta continúa desde aquí hasta la presa, y merece la pena completarla. Yo iba mal de tiempo y tuve que dar la vuelta. Una excusa perfecta para volver.
El Vídeo de la Ruta
He documentado la ruta completa en vídeo, desde el aparcamiento hasta los escalones de los pantaneros, con los dos puentes colgantes, los farallones del cañón y algún que otro desvío equivocado.
🎬 ¿Te gusta Chulilla? Tengo más vídeos sobre este rincón de Valencia:
▶ Ver lista de reproducción completa: Chulilla y el Cañón del Turia
Información Práctica para Visitantes
📍 Dónde: Chulilla, Valencia. Comarca del Camp de Túria.
📏 Distancia: ~8 km ida y vuelta (hasta los escalones de los pantaneros).
⛰️ Dificultad: Baja-Media. Escaleras con pendiente fuerte en algunos tramos.
🅿️ Aparcamiento: Gratuito en el inicio de la ruta.
💶 Acceso: 1€ en temporada alta, destinado al mantenimiento del entorno.
Mejor época para visitar: Todo el año. En primavera y otoño las temperaturas son ideales. En verano, salir temprano para evitar el calor y la mayor afluencia de visitantes.
Qué llevar:
- Calzado de senderismo con buena suela (escaleras húmedas y resbaladizas).
- Agua suficiente. No hay fuentes en el recorrido.
- Algo de comida para reponer energía. Yo llevo pan de higo casero: higos secos, nueces, avellanas y miel, bien prensados en barritas. Ligero, nutritivo y sin envoltorios innecesarios.
- Ropa de abrigo en invierno. El fondo del cañón da poca luz solar.
Duración aproximada: 2,5 - 3,5 horas ida y vuelta hasta los escalones. Más si se llega hasta la presa.
Reflexión Final: Un Cañón que No Defrauda
Los Puentes de Chulilla es una de esas rutas que justifican el madrugón. No por su dificultad ni por su longitud, sino por lo que ofrece en cada tramo: el balanceo sobre el río, el silencio interrumpido solo por el agua, la historia de los obreros que subían por aquí con sus burros cargados.
Es una ruta muy transitada con buen tiempo, y con razón. Pero tiene la virtud de que, aunque vayas acompañado de otra gente, el cañón es suficientemente grande como para que nunca te sientas en una autopista.
La presa queda pendiente. Volveré.
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